Memorias, Pensamientos, Poemas, Poesía

Guerrera

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Tienes que verla

con esa sonrisa cada vez más real

y más entera que nunca.

 

Ella es de esas personas 

a quienes vez tan bien

que te es imposible creer 

en las tantas veces que su piel 

ha ardido en la erupción 

de su propio Volcán.

 

Y aunque no puedas ver

montones de cicatrices le rodean,

sobre las que se ha equivocado

y también le falta una mano

que la lava se llevó con la corriente

sin darle tiempo a bailar.

 

Pero es mujer guerrera, 

fuerte y sincera,

hoy más completa,

de las que aunque les falte una vértebra,

siguen de pie como la firme columna. .

 

Y es que aún cuando le ofrecen no aventarse

para evitar lavar las heridas,

ella es de las que las prefiere abiertas

para sentirlas y quererse aún con ellas. .

 

De ahí lo guerrera,

porque en lugar de maldecir sus pedazos,

decide adueñarse 

de ellos 

y ser la mujer más completa 

justo después de romperse,

de morderse en la guerra.

 

 

Memorias

Regresar

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He regresado, 

y ahora sin salidas de emergencias. 

Lista para apostar por los miles de te quiero,

que ya no quiero guardar.

Ahora solo deseo soltar y abrirme a ti, 

así como lo hace una herida al esperar la cicatriz, 

como las lobas en la noche para reinar,

como los artistas al tocar el violín,

así con toda intensidad.

Pero he de advertirte que en esta apuesta,

hará falta mucho combustible 

para poder echarnos a volar,

hasta no sentir nuestros pies ni nuestras pasadas heridas.

Así que dime, ¿Estás dispuesto a amar?

Has de saber que en esta partida 

puede que sea difícil deducirme, 

no tengo ataduras,

soy interiormente libre,

así que todo o nada puede pasar,

y no habrá de todo esto nada que no te enrede, 

dicen es el precio a pagar por amar.

aprendizajes, Experiencias, Memorias, Poemas, Realidades

Los abuelos después de una larga tanda de amor

IMG_1309-Nadie prepara el té mejor que tú. Mi diosa. Inigualable. Sobre todo cuando sabes ser libre.
-Bien que sabes que no siempre ha sido así.
-Para mi siempre han sido los mejores tés que he probado. Lo demás ni lo recuerdo.
-Pues yo si hago memoria de que las primeras veces en las que te preparé el té agregué sal en vez de azúcar, y la segunda vez estaba tan fuerte que era imposible que alguien lo tomará…. y aún así dijiste que estaba delicioso. Que era lo mejor que habías tomado en años. Por qué dijiste eso cuando sabías que no eran perfectos?

-Para mi lo eran no por su sabor, olor o color, sino por las ganas que habías puesto al colocar cada ingrediente en ellos.
-Ganas?

-Sí. Deseos de crecer, ser mejor, hacer algo bueno para mi, para ambos. Éramos un ensayo en aquel entonces, un ensayo pero con ganas. Y si teníamos ganas, qué más nos faltaría? Valentía para lanzarnos y continuar, venciendo el miedo de lo incierto, y hasta eso teníamos. Nada nos faltó mientras pudimos reír de nuestros errores y darnos la mano.

-Tú siempre haciéndome sonreír. Viéndome perfecta.

-No es más lindo amarte enalteciendo tus virtudes y acompañándote en los aprendizajes?, y regañándote si hace falta pero con amor?, No crees que aprendemos más mientras nos equivocamos?

-Más que novios siempre fuimos amigos. Eso fue valioso.

-Si. Y fue la mejor decisión, aunque necesitamos mucha tolerancia.
-La mayor tolerancia. Sobre todo cuando estaba oscuro.

-Un día te dije tantas cosas, erradas, si. Pero me sorprendió que no me sacaras de mi error. Por qué no lo hiciste?

-Si me amabas como necesitaba lo ibas a saber sin que yo te lo dijera. Yo quise pensar que éramos más que cuerpos. Así que aunque dijeran que esta mujer era una vagabunda y lo pareciera, tú ibas a escudriñar más al fondo e ibas a encontrar una explicación, a tal punto que si en ese momento no la tenías, ibas a ser paciente y esperarías por ella. Te lo iba a decir yo o te lo iba a decir el tiempo. Así fue, y entonces entendí que podía amarte.

-Hubieses sido capaz de dejarme ir?

-Claro. Yo no sé enjaular a las aves. Tú eres una.

-Y pensar que sigo volando, pero contigo.

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Pueblos de la frontera: Mitos y creencias

 

Estos últimos días han sido intensos. Bueno, como todos los que cubren mis horas y mis experiencias. Con decirles que no he tenido tiempo para escribir tanto como quisiera.

Mientras el sol y la lluvia dan vida a las paredes de mi casa, Anita me ayuda a organizar, todo esto para ver si así rendimos el tiempo. Y es que cuando una vive prácticamente sola, con tantos pendientes por resolver junto al devenir de la vida, es difícil hacerse cargo de todo.

En fin, Anita es una súper mujer y siempre esta sonriente. Ayer tuve la oportunidad de sentarme con ella y dialogar sobre temas  que en estos cortos días de conocernos no habíamos hablado.

Supe que su familia está en Neiba, por la Sierra de Bahoruco, de donde nacen las uvas y las tierras envueltas en agua dulce y salada. Eso ya lo sabía, pero no conocía su historia a fondo.

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Logo: Neiba noticias

Me dijo que tuvo que venir acá para así poder enviar dinero a su hija de 11 años de edad, quien hace poco fue violada y está viviendo con la abuela. Además, me comentó que tiene otra criatura de 2 años. Solo que esta vive con su padre, quien la pidió, ya que Anita no podría hacerse cargo de la bebe.

Ambas niñas son hijas de diferentes padres. El de la mayor, la embarazó y se fue; ella tenía unos 16 años. Y el de la menor, es económicamente y socialmente diferente a Ana, la ha subestimado y no la ha querido como esposa. Me dijo.

Pero dentro de toda esta historia, algo que ha llamado mi atención, ha sido la tristeza que toda su vida ha embargado el corazón de esta mujer. Desde el haber nacido con menores oportunidades hasta el haberse enamorado y ser subestimada  por el simple hecho de no tener la exigida condición social o económica.

Me contó que la familia, del hombre del cual se enamoró, le hizo la vida imposible. A tal nivel de intentar matarla, de quemar su casa, y de al final, cuando no pudieron eliminarla con tales tácticas, practicarle brujería. Eso me dejó fría. Confieso que me pareció una novela o película.

Nuestra conversación prosiguió, con ella contándome acerca de las creencias de su pueblo. De los rituales, del vudú y sus practicantes, de la gente que creía en poderes misteriosos, de la influencia africana, y de cuán dañino podría ser esto sobre quien era lanzado.

Añadió, además, que desde aquel entonces asiste a una iglesia y que durante largos meses fue obligatorio visitar al psicólogo, producto del daño emocional que tales experiencias habían traído a su existencia. Adicional a esto, expresó no sentir vergüenza de aceptar que estuvo en comunicación con un terapeuta, pues entendió que dado el caso, fue saludable.

Las historias me dejaron perpleja. Es increíble cómo los pueblos crean sus mitos, y cómo las creencias hacen efecto a través del eco que produce practicarlas. A la vez, sentí miedo, o grima como dicen en el campo. Eso no lo niego.

En otro orden, confieso, que dado mi espíritu de periodista, sentí deseos de investigar más y buscar respuestas de porqué suceden o se dan estos acontecimientos. Así que continué leyendo en internet lo que antes había leído. Pienso que buscar información nunca está mal. Luego pude percibir cierta sensación en mí, luego me calme y no supe más.

Yo creo que esos asuntos de hechicería, de maldad y de disturbios, no son más que el producto de la imaginación del cerebro humano en medio de las cosas que uno mismo se repite o se dice. El poder de las palabras en repetición, crean una fuerte emoción en nosotros, haciendo que las hormonas excitación se eleven y den vida a un estado de delirio mental. Mejor que sea eso.

Ahora, paso cerca de casa y a veces veo a Anita en otro hogar, practicando el aseo. La miro y la saludo. Agradezco que me haya confiado tanto. Sin embargo, tengo días que no le veo en casa. Ella solo va cuando la llamo, para ayudarme. Imagino que en estos días todo está limpio, he podido sola. Por otro lado, es posible que en estos momentos conserve un sabor entre dulce-amargo de las culturas y creencias de pueblos ubicados en la frontera de mi país con Haití.

Pero de todas formas, siempre es bueno conocer. Y yo feliz e interesada en hacerlo, aunque con cierta grima.

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Foto: http://www.lareligionenlibertad.com

Hasta el próximo post.

Gracias a quienes me han escrito a mi correo: Carmen.fupsion@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Memorias

Huella y anonimato

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Foto: Carmen Guzmán 

Hay experiencias que siempre se quedan contigo. De hecho, todas.

Hace poco hablaba con una ex jefa. Una de las personas que en algún momento determinado me ayudó. Y aunque antes le tenía en un concepto de mujer insensible, hoy todo aquel pensar ha cambiado. Vaya que la percepción cambia con el tiempo!

Digamos que me tocó trabajar en una tienda de alquilar, diseñar y vender trajes u otros servicios referentes al desarrollo de las fiestas. Y en ese momento empecé a comprender mucho, más de lo que alguien puede imaginar.

Mi primera impresión: Aquel día, al llegar, pensé que podría ser más fácil. Recuerdo que siempre sonreía mucho, aunque eso no es raro en mi. Recuerdo, además, el estrés que representaba aquello. La mujer de ojos azules, el llanto de una niña en el teléfono, la presión en la mente de aquellas mujeres.

Hubieron tantas historias ahí que se podría escribir un libro sobre ellas. Por ejemplo, la chica de ojos claros tenía solo 19 años, un bebé que mantener y una mamá que no la quería en casa por haber salido embarazada; estaba muy flaca y venía casi todos los días a pie de su pequeño cuarto de alguiler, que no se encontraba nada cerca.

Por otro lado, la mujer ya madura contaba con una adicción al cigarrillo y al alcohol, así que no era raro verle pegada de la botella cada cierto tiempo libre; tenía un hijo, pero no la buscaba y se sentía triste de vez en mes a causa de eso.

De la otra cara de la moneda, la mujer un poco más joven que la anterior citada en este texto, tenía 4 hijos y una casa hipotecada, cuyas deudas llegaban al tope; su cara parecía un martillo en plena mañana, no dormía, ni sonreía, parecía venir de un constante entierro.

La otra, la de pelo oscuro estaba embarazada. No hacía otra cosa que hablar de sexo y tamaños, con razón tres hermosos retoños le hacían compañía. Por lo menos ella trataba de sonreír un poco, decía que los orgasmos le ayudaban; esa chica planchaba ropa como una máquina y no se quejaba.

La señora, esa mujer cuyo carácter era más fuerte que el de una pitón hambrienta, hechaba humo desde que se inauguraba la mañana. Yo no sabía mucho de ella, se cubría sus cicatrices tras sus glamurosos linajes. Pero se le veía tristeza en sus ojos, producto de la soledad. Lunas  después me enteré que sus hijos no le acompañaban y que había quedado sin esposo desde hace un buen tiempo. Así que no era extraño que la melancolía cubriera sus días y la depresión le visitará de vez en cuando.

Ella creaba corajes con todos. Conmigo sucedía algo especial, le enojaba mi risa y no le entendía, quizá por ser diferente. Decía, “Por lo menos di algo. Reacciona a mis quejas. Llora o patalea. Habla.” Todo esto mientras yo continuaba con mis episodios de humor, los cuales presentaba porque odio pelear. Por mi que ganen todos, aunque pierda yo o no sé. No son cosas importantes para mi. Son asuntos difíciles para un INFP,  a quienes nos encanta el drama pero en nuestras mentes imaginativas y libres.

El asunto de todo esto, es que yo aprendí muchísimo de esas historias. Uno aprende de todo. Cuando yo llegué a ese lugar, comparada con las demas, yo era el alma de la fiesta. A veces solían preguntarme cómo podía reír tanto y yo respondía que no quedaba de otra. Era la mejor forma de vivir, y lo sigue siendo. Soy la optimista.

Cada vez que veía a esas mujeres entendía un poco más de cerca las huellas que ciertos sucesos u oportunidades nos dejan sobre nuestras vidas. Nuestro carácter, formas de responder y todo lo que sale de nosotros, ha entrado ahí antes de. Así que esas mujeres estaban cargando con sus pesares, y no sólo los propios. También los de sus padres, abuelos y demás familiares. Cuando la vida golpea a tus abuelos, los mismos hieren a tus padres y tus progenitores traen todo esto hacia ti. Ellas se encontraban en una cadena. Entonces, su vida no sólo era una producto de sus acciones sino que además era consecuencia de los golpes de los demás y de sus flaquezas.

Cómo les explico, en República Dominicana y quizá en muchos países de América quien es muy pobre económicamente no tiene acceso a las mismas oportunidades, y de ser así la persona tiene que buscar algún trabajo para sobrevivir, aun sea éste el peor. Eso todos lo sabemos. Por tal razón, estas trabajadoras eran víctimas del sistema en el cual vivimos. Sé de eso porque día tras día lucho contra el. Yo vengo de una familia sumamente humilde, quienes han tenido que pelear duro por sus oportunidades.

Continuando con mi exposición, la jefa pertenecía a la otra cara de la moneda, la de los ricos. Así que no era raro que no entendiera la situación. Recuerdo que la última vez que visité aquel sitio fue después de un comentario que le hice. Fue muy fuerte, así que no lo repetiré. Horas después imaginé que eso no la haría cambiar de opinión y que su forma pedante, fuerte e insensible seguiría igual. Pensé que su disfraz era su método de protección, y quitárselo ameritaba mostrarse como una persona que siente, que comete errores y que puede ser herida por otros. Eso es lo que muchos no quieren, así que podría ser igual con ella.

Cuando llegué a mi casa recuerdo que pedí que el panorama cambiara. Pedí para que aquellas mujeres aprendieran a ser felices con lo que tienen, así sea eso visto como poco. Pedí para que la señora de elegante linaje y pelo corto, aprendiera sobre la empatía y dejará ver el arcoiris debajo de su nariz, un poco más. Pedí por mi y me dije, “si has cometido algún error o dijiste o juzgaste como no debías que la vida te lo muestre en el camino.” Pedí eso porque yo odio juzgar a los demás. Usualmente me crítico a mi, pero a los demás no. Así que de equivocarme en una crítica hacia otra persona, me dolería mucho. Me sentiría mal conmigo.

Bueno, el caso es que yo pensé que esas historias podrían continuar igual. No supe nada más de ellas hasta hace poco.

Hace dos meses me robaron una pc, y enfrente además unos problemas de acoso, con el que me encontré al presentar la denuncia. Es que hay tantas cosas que le pasan a una chica sola en la ciudad, me ven vulnerable y casi siempre invierto muchas fuerzas. Pero saben quién me ayudó? Quién estuvo ahí? Quién me prestó? Quién me llamó y riendo? La señora, a más de dos años después. Que hermosa e increíble es la vida! Que chiquito es el mundo! Que grande somos todas las personas! Que maravilloso es el corazón!

Cómo sucedió? Así por casualidad nos encontramos. Y sí, mucho ha cambiando. Sólo que si empiezo a contarles qué tanto, no termino hoy. Lo único que nos queda es el aprendizaje. Las personas no somos malas, es solo que a veces nos endurecemos a si mismas. Quizá como protección o como mecanismo de defensa. Lo importante es aprender a ver todo desde arriba, a no sólo juzgar a la gente por sus acciones o respuestas. Sino a mirar más allá, en su corazón y espíritu, pudiendo observar así lo que les provoca actuar de esa manera y ser como son. Así que, si podemos ayudar, ayúdemos y nunca creamos que sabemos más o que somos más. Eso nunca. Si hacemos todo eso, si miramos desde arriba actuaremos con más justicia y amor.

Les quiero, hasta una próxima entrega. Despido este post, agradecida con ellas. Quienes me permitieron contar sus historias, aunque sea en anonimato.
Gracias, Carmen

Experiencias, historias, Memorias, Pensamientos

Tiempo 

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Foto: Carmen Guzman

Conforme más pasa el tiempo, más me dedico momentos. Me doy gustos, y observó lentamente cada espacio mío, cada espacio suyo, cada morada, cada umbral de la vida, cada aprendizaje vuelto rarezas.

Conforme más pasa el tiempo, más me perdono y más tolero. La madurez cobra vida, renace y junto a ella, la paciencia. Esa que dibuja esperanzas, en base a verdades y realidades. Esa que cubre mi existencia y me hace humana, con errores y destrezas.

Conforme más pasa el tiempo, más entiendo que las personas somos en esencia lo mejor, sólo por ser únicas e irrepetibles. Así que nos equivocamos, metemos nuestras narices. Y qué? Eso es normal, eso sucede. Nacimos para disfrutar, para reír, para aprender, para errar, para hacerlo bien.

Conforme más pasa el tiempo, más acepto y me adapto. Aprendo a estar en cualquier lugar, con diferentes personas y diferentes espacios. Mi casa es ninguna, mi morada es mi corazón.

Conforme más pasa el tiempo, más saludable deseo ser y más salud quiero entregar. Yo no quiero andar por el mundo llevando heridas. Yo quiero ser un libro que expandan y aprendan de el, que dejen abierto o cierren si así lo desean. Pero que les quede alguna lección, algún buen sabor. Igual a mi.

Conforme más pasa el tiempo, más me enamoro y más amo. Más huelo, más siento, más quiero. Y es que yo no quiero perder mi tiempo en orgullos, ni en egos, ni en disturbios, ni en confusiones, ni en peleas. Yo quiero algo simple. Yo amo todo, desde el aire que respiro hasta el suelo que sostiene mis pies y dibuja una sombra que me acompaña.

Conforme más pasa el tiempo, más me amo y me exigo respeto. Comprendo que es la mejor forma de vida, y percibo que es lo que el universo desea. Si alguien me acompaña y yo entiendo que no es digno, me voy; si alguien me ama y entiendo que no puedo amarle de la misma forma, también me voy; si alguien me hiere, le pongo la otra mejilla, aprendo y me voy, pero nunca le lastimo de vuelta.

Conforme más pasa el tiempo, más me olvido de la lógica y le tomo amor a la Intuición. Por qué? Porque la lógica no siempre te dice la verdad, en cambio los ojos de la gente sí. Porque la lógica no siempre te es sincera, en cambio el corazón sí. En fin, hay cosas sencillas que uno sabe y no siempre tienen lógica. Es por eso que he comprendido que la podemos usar, pero nunca ignorar la Intuición. Si intuimos algo, se hace necesario reflexionar y verificar. 

Conforme más pasa el tiempo, más sé decir “me he equivocado”. Porque yo sé que el ego es estúpido y que admitir que caes es valiente. Así que yo podría estarme equivocando ahora y nunca sentirme mal por eso. Sino aprender y trabajar para ser mejor persona.

Conforme más pasa el tiempo, más creo en eso que dicen de las relaciones saludables. Sé que las buenas experiencias se construyen y que el amor suele empezar por una fiel y bonita amistad, que nunca debe romperse. Así que aprendo la importancia de mantener relaciones saludables, y ser amigos, antes que todo lo demás.

Conforme más pasa el tiempo, más me enlazo con esa necesidad de crear un balance en mi vida. No todo es planificación ni todo es libertad. Ambas tienen que existir, pero en correctas medidas. Cuando lo hago, soy más feliz.

Conforme más pasa el tiempo, más tomó insumos para frenar mi sed y mantenerme siempre hidratada para poder dar lo mismo a quienes me rodean. Así que me aseguro de tomar y dar mis dosis de amor, alegría, intensidad, sonrisa, ejercicio, sueños, proyectos, abrazos, caricias, respeto, sentimiento, tolerancia, solidaridad, paz.. Y sobre todo, me lo disfruto.

Memorias

Fui 

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Arte: Anónimo 

A mis siete

contaba las estrellas,

y a ritmo de suerte

juntaba las monedas.

Pedía un deseo;

a veces miles,

a veces dos,

a veces muchos.

Miraba la mañana,

escribía en un cuaderno;

tenía un gato,

una cotorra,

una perra,

dos palomas,

y tres conejos.

Salía con papá,

de ciudad y ciudad,

visitaba a los abuelos;

no tenía hermanos,

ni mucho ego.

Me lanzaba al río,

como ave que vuela,

me tiraba en una yagua

con alma y sin pena.

Y los árboles..

esos sí que eran una cosa buena,

te invitaban a pasear

y te abrazaban con su libre andar,

de hoja en hoja

estacionados en un mismo lugar.

Yo soñaba,

yo no tenía miedo,

yo vivía,

yo carecía de presunción,

yo remaba mis alas,

yo volaba en el viento,

yo creía en el príncipe,

los siete enanitos,

la tía Mercedes y sus cuentos.

Yo quería casarme,

yo quería ser grande,

yo quería un bebé,

traído de la cigüeña,

de una vez en mes.

Yo creía que el amor,

era eso que no podías ver;

la historia de cuando el rey,

despozaba a la niña clamor,

y le pedía con voz tonante

envuelta en emoción,

que fueran felices,

que unieran su voz.

Yo fui todo eso y más,

enredado en inocencia y libertad.

Yo fui la emoción

que de jugar no podía parar;

yo fui la guitarra que sonó

a ritmo de rebeldía y osadía;

yo fui el puente

que construyó sus ciudades,

sus pueblos y sus necedades;

yo fui el huracán,

que llegó en buen plan

armando sus pensamientos,

su fortaleza,

su eco acústico,

su sinfonía,

su identidad.

aprendizajes, Autoestima, Experiencias, Memorias, Pensamientos, Realidades

Be happy!! 

Después de un tiempo una se da cuenta que mucho de la vida se resume en aprendizajes. Y que al final lo único, quizá más valioso, es eso.  

Estos días han sido buenos, y sobre todo han servido para aprender cosas nuevas. Como el simple significado de disfrutarlos o de reír ante ellos,  y compartirlos con gente especial, como ustedes. 

Yo pienso que la vida es más bonita cuando una la comparte, sobre todo si de asuntos aprendidos se trata. 

Muchos capítulos se cierran. Otros se abren. Culmino estudios, elaboro trabajos finales, río más que antes, me amo más que antes, me transformo; y si antes fui de espíritu libre, ahora soy el triple de eso que fui. 

No sé si saben, o les he contado: Soy periodista. Hace poco estuve pensando en crear un periódico digital, y lo intenté. Busqué personas a las cuales poder asociarme, pensé en un núcleo de trabajo, en mecanismos, estrategias.. Y así. 

Sólo que después, ese asunto tomó otro giro. Se volvió una agencia para brindar servicios de relaciones públicas y publicidad. Ya saben; páginas web, manejo de redes, creación de App, etc. El negocio arrancó y hay buenas personas en el. Sólo le hace falta un empujón, ha estado un poco frenado. 

Bueno, en cuanto al periodismo, he notado que es mi pasión. Sinceramente, no podría estar sin escribir y eso lo saben quienes desde niña me conocen. Y para la buena de Dios, durante este año, he escrito para mucha gente y organizaciones respetadas; de quienes agradezco la oportunidad y confianza. 

Además, he visto que amo la literatura y el cine. Está en mi, y es lo que por ahora, quiero hacer. Deseo contar historias, hacer cortometrajes, narrar poesía, interactuar con la naturaleza, escribir hasta de las aceras; compartirlo y guardarlo a futuro, para nuestros hijos, para las futuras generaciones. 

Me encanta la idea de sentir que puedo conectar con lo que me rodea, y sobre todo conmigo. Me encanta poder respirar y percibir que aprendo algo nuevo siempre, y entonces después compartirlo. Me gusta amar sin medida, eso de si me aman de vuelta no me importa. Me gusta sentir que no tengo lugar, que puedo viajar, ser diferente, vivir siendo yo, sin prisas, con ritmo. Me gusta todo eso porque lo entiendo como felicidad y plenitud. De hecho, es espiritualidad. La verdadera religión. Se trata de ser uno mismo, de actuar libremente. 

Ahora quiero poner voz a lo que escribo, y video. Estamos trabajando para eso, sólo que no quisiera adelantarme hasta que podamos ver los resultados. Quisiera que sepan, pero cuando los vean. No sé porqué soy tanto de sentir, pero es que yo creo que para ser arte no hay pensar. Sólo hace falta sentir. Igual que para amar. 

Bueno, si les hablo de amor, terminaré haciendo poesía. Es que uno ama tantos detalles, y cuando yo hablo de amor no siempre me refiero al sentimiento físico o sexual que puede uno sentir por alguien más; me refiero a eso que amamos hacer, a las pequeñas o grandes experiencias que nos provocan una sonrisa, al acto genuino de amanecer vivo y hablando, al abrazo que podemos obsequiar, al amargado que ríe después de nuestro saludo, a las vidas que podemos transformar, a las personas a las que podemos llegar, a las verdades que podemos pronunciar. Yo creo que eso es amor, y es lo que nos hace vivir. 

Nos diré algo:

“Si queremos ser felices y reír, aprendamos a concentrarnos en lo realmente importante y no nos creamos pertenecedores de los espacios ni de las personas que los rodean.

Empecemos por reconocernos sensibles, autónomos, dignos y responsables. Nunca pensemos que equivocarnos es error, que errar sea placentero, más si de aprender se trata. 

Seamos buenos alumnos, nunca pensemos que hemos finalizado. Dejemos de preguntarnos cuánto nos aman o cuánto nos devolverán de vuelta si hacemos esto o aquello, y comencemos a cuestionarnos sobre cuánto hemos amado nosotros y cuánto entregramos. 

Dejemos de preocuparnos por el qué dirán, y empecemos a reconocer que mientras el corazón baile en la bachata de la limpia consciencia ni la justicia de los hombres podrá ensuciarlo.

Volemos, seamos y dejemos ser. No nos compliquemos, no lloremos, no peleemos, no construyamos corajes. 

Vamos a crear puentes y construir castillos de felicidad, llenos de energía positiva, paz y hermandad. Vivir es simple, más de lo que solemos imaginar. Ser felices también.”

Me despido, hasta el próximo vuelo. Gracias por leer! Gracias a quienes me han escrito a mi correo y por aquí. Be happy!!  

Se les quiere.

Besos y abrazos voladores de estrella fugaz y avioneta rotatoria.

Carmen

Memorias

El condenado

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Fotografía: Anedrew Corburn

Hola,
he llegado a la conclusión de que deben
detener al hombre que posee la camisa marrón;
ese de ojos claros,
sensuales piernas
y cuya sonrisa es más dulce que el melón.

Deben encerrarlo y vigilarlo,
cuestionarlo ante el juez,
llevarlo a prisión.

Y es que él se ha robado,
la nada en medio de todo,
el grito estrangulado
el llanto seco,
el destino sin camino,
el beso de un fantasma,
la vida sin vida,
el ruido en el silencio,
la lluvia en la tormenta,
el velero de un sueño perdido,
el amanecer sin sol,
las horas contadas sin tiempo,
el existir ausentado del amor.

Necesitan cuestionarlo!
él es el epicentro del huracán,
el eco multiplicado sin razón,
la sombra que no abandona,
la promesa hecha cedro maduro,
la diosa de ébano sin pulir,
la diva afroantillana
o la historia milenaria
convertida en marfil.

Él merece recibir una larga condena.
Sí, de esas que daba Trujillo,
en los tiempos de la palmita,
cuando las casas parecían una guerra
o cuando las mujeres,
por no amarle,
recibían pena.

Pero que no lo maten!
No, yo sólo quiero que le hablen!
Pregúntenle,
¿Cuáles son sus poderes?
¿Cómo atrapó la golondrina voladora?
¿Cómo alcanzó la victoria matinal?
¿Cómo tomó el jilguero plantado en mi núcleo?
¿Dónde estudió artes intrusas y aventuradas?
¿Cómo llegó al caudal?

Incluso,
tan interesada estoy
en que lo apresen,
que yo podría darles su transitoria dirección:
Él se esconde en el espíritu de las sirenas,
y cuando cae la noche se dirige a mis venas;
traspasa mis delicados músculos,
se da un baño de sales en mi alma,
y luego se dirige al crepúsculo
de mis entrañas,
donde se queda estacionado,
así sin decir media palabra.
Ven, porqué les digo que estudió artes figonas?
es un entrometido.

Tanto lo percibo;
que si para buscarlo y encontrarlo,
podrían necesitar un perro,
falta no haría.
Yo olerlo y describirlo muy bien podría:
Su aroma se asemeja al de las rosas,
así como la seda cubriendo la luna,
el color violeta vuelto alborada,
el pudor deshecho fundido en el campo,
las flores de oriente en su dulce embriaguez
o el hurí del olor que el cielo topacio abandonó.

Es una mezcla de todo y nada.

Entonces,
yo quiero que lo encierren
en una sala oscura.
Y que sea fuertemente acusado;
por robarse mis noches,
por utilizar poderes extraños,
por lanzar el áureo ultrajado…
y pegarme,
con el mágico ritmo de su paso,
en el ventrículo izquierdo de mi corazón,
donde se encuentran mis jirones de vapor,
mi automóvil sentimental,
mi pecho diligente,
mi médula a fuerza de timón,

mi cupido enamorado.

Memorias, Poemas, Poesía, Realidades

Al derecho y al revés 

 

Fotografía: Anedrew Cuborn

 

Ay mi gran héroe,
vencedor de tantas batallas,
cuanto quisiera poder
salvarte de esta,
y darte la mitad de una vida,
convertida en fuerza y esperanza.

Quisiera
entregarte mis ojos vueltos sol y luna,
para que junto a tus sueños
viajen por el libre transitar del tiempo,
y te quedes un poco más,
estacionado en el universo.

Ojalá pudiera entregarte mis pies,
para que cubras con tus maravillas el suelo;
y darte mis manos para que materialices
las estrellas a través de ellas.

Oh sí, cuánto quisiera!
regalarte la mitad de mi albedrío,
para que flujas emancipado
y listo para navegar cualquier río;
y entonces,
grites bravamente,
“¡Estoy vivo!”

Oh sí, quisiera
entregarte mi curvatura,
mis misterios,
mis dudas,
mis alas silvestres,
mis miedos,
mis preguntas,
mis quizá,
un poco y algo más;
para que puedas sonreír,
para que no tuvieras que morir.

Me gustaría
poner a tu servicio
mis piernas y mi espalda,
para que a grito de guerra,
de la tierra al cielo
y del cielo a la tierra,
puedas engrendar el árbol
del temple junto a las mariposas
de la libertad y la confianza.

Y quisiera,
también,
entregarte mis abrazos;
para que no temas,
para que seas la ventana de dos hojas,
el mar que rompe las olas,
la playa que acaricia,
la montaña viva,
el naranjo que espera bajo su sombra,
el océano que se divide para ver los pájaros pasear,
la mata de coco dando golpes en el aire,
la alegría y la simpleza natural.

Y es que me gustaría, 
regalarte una vida entera,
al derecho y al revés,
al color que no ves,
al blanco y negro,
con un arcoiris en el centro,
un par de novios bailando,
dos enamorados riendo y gozando,
dos palmas repletas de amor, vida y encanto.

Quisiera,
oh cuánto quisiera!
poder observar ansiosos tus ojos,
y detener el tiempo,
tomarlo en mi mano,
definir todo.

Y así,
regalar gritos de victoria
y de enojo,
vidas, encuentros,
tesoros,desdichas,
errores, abandonos,
consuelos, felicidades,
tristezas, luchas y verdades,
todo eso y un poco más,
al derecho y al revés.

Pero no puedo. 

No me es posible detener la luz ni el tiempo,
ni la carne volviéndose polvo en tierra,
ni las cenizas de abono para las plantas,
ni el espejo haciendo reflejo de las huellas,
ni la voz hecha silencio,
ni el censo y sus conteos,
ni los huesos del olvido
haciéndose semilla en otro cuerpo.

Dedicado a los abuelos. Especialmente a Carlos Guzmán Luna, mi abuelo.