Memorias, Pensamientos, Poemas, Poesía

Guerrera

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Tienes que verla

con esa sonrisa cada vez más real

y más entera que nunca.

 

Ella es de esas personas 

a quienes vez tan bien

que te es imposible creer 

en las tantas veces que su piel 

ha ardido en la erupción 

de su propio Volcán.

 

Y aunque no puedas ver

montones de cicatrices le rodean,

sobre las que se ha equivocado

y también le falta una mano

que la lava se llevó con la corriente

sin darle tiempo a bailar.

 

Pero es mujer guerrera, 

fuerte y sincera,

hoy más completa,

de las que aunque les falte una vértebra,

siguen de pie como la firme columna. .

 

Y es que aún cuando le ofrecen no aventarse

para evitar lavar las heridas,

ella es de las que las prefiere abiertas

para sentirlas y quererse aún con ellas. .

 

De ahí lo guerrera,

porque en lugar de maldecir sus pedazos,

decide adueñarse 

de ellos 

y ser la mujer más completa 

justo después de romperse,

de morderse en la guerra.

 

 

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Poemas, Poesía

Sin ti o sin mi

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Fotografía: Carmen Guzmán 

Oh amor,
la historia toma otro giro,
siempre será así,
el mundo dará vueltas,
contigo y conmigo,
sin mi o sin ti.

Las estrellas seguirán alumbrando,
aunque no estemos nosotros para presenciarlo;
los cometas continuarán su giro,
pese a que tu y yo,
estemos o no unidos.

El mundo seguirá sintiendo,
aunque pasen miles de años,
o quizá menos.
Pero lo que quiero que sepas,
es que sólo sabemos de nosotros,
no de las otras historias;
lo demás es humo,
polvo cósmico,
tierra ardiente,
orgasmos que se sienten,
corrupción desmedida,
pena suicida,
ron cargado,
razón sin consciencia,
pedazo de pasado.

Quiero desconocerte,
no quiero mirarte
como lo hace normalmente la gente;
quiero ver tu alma,
quiero probar tu sabor,
verte sonreír detrás de la alborada,
percibir las penas, alegrías y condenas,
descubrir en tus poros
agua de sal y arena.

Ven, acércate
e invitame a la cama,
pa’ quedarme a vivir en ti,
pa’ regalarte los abrazos más cálidos,
que en tu vida podrías sentir,
para ser verdad, palabra,
imaginación, primavera,
verano y todo lo que tú quieras,
junto a la viva emoción
no igual a guerra.

Sí,
muéstrame tu cicatriz,
el sexo que se que fue,
tus maneras de anochecer y amanecer.
Y bailame,
bailame lentamente,
haciéndome volar y dejándome morir,
a un mismo tiempo,
para cuando volvamos a la vida,
pueda repetir y decirte,
sin importar el rostro
o el cuerpo que te cobija,
que igualmente te amo
y que estaré contigo,
en ti estacionada.

Y es que pasará un escenario,
tendrás otro nombre,
otro acento,
otra vestimenta,
otra nacionalidad;
no harás poesía,
no serás escritor,
ni director de cine,
ni el conocido que todos quieren ver;
no serás blanco o negro,
no respiraras manzana, cacao o café,
no tendrás la misma edad,
no tendrás el mismo nombre,
no serás tan calculador,
ni tan perfecto para la imperfección;
tu pelo no será lacio,
ni tendrás marcas que hacen cicatriz,
ni te gustará tanto jugar y hacer té de anís,
ni despertarás tan temprano,
ni tardarás en amanecer,
ni serás alérgico a los gatos,
ni te dormirás en plena tarde después de comer.

Sin embargo,
yo despertaré siendo otra también,
viendo bajar la marea,
apretando el corazón,
escuchando la razón,
mirándote y desconociéndote,
pero sabiendote mío,
contigo dentro,
con sabor y sazón a libertad,
a un amor sin condena.

Autoestima, Poemas, Poesía

Mujer

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Foto: Carmen Guzman

A veces quisiera coger la luna,
y dispararla a ti como un misil,
que prendido y avispado,
te dibuja
y hace una sonrisa de marfil.

De vez en cuando,
me gustaría,
hacer de ti poesía,
emprendimiento, paz y sol,
porque tu naciste para dar vida sobre la vida,
para destruir guerras,
para acabar con las injusticias,
para decir NO a tantas peleas
e inventar sueños  y alegrías.
De vez en mes,
quisiera,
entregarte todas las flores
existentes en el jardín de la tía Mercedita,
y activar una pasarela
para que pases cuando sientas
que te falta el hambre o que vacilas.
Otro día,
desearía,
poder hablarte con mis ojos,
que envueltos en suspiros y risitas,
bien podrían vestirte de ganas y arrojo,
y enseñarte un poco el arte de la fibra y la ilusión,
que ardida se equipa
de optimismo y confianza,
desbordando fuerza y emoción .
Y es que tú,
eres más que bonita!
y por ti miles se permitirían
restructurar sus misterios y sus ruinas,
engendrando de ellos vigor en el paladar
y eternas existencias hechas margarita.

Y tú tienes todo!
Desde la resurrección hasta la humilde satisfacción,
que se tatúa justo debajo de tu cintura,
tu escote,
y tu cordillera hecha curvatura,
que te dibuja en tu enigma y arcano esplendor,
que te desnuda y advierte que día a día puedes ser mejor,
que te acaricia a fuerza de timón,
que vuela contigo y te dice
“Sólo falta que te lo creas, un poco más que yo;
sólo falta que seas quieras ser”.

Poemas, Poesía

Plenilunio

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Fotografía: Anedrew Coburn

Oh querido,
huelo a flores,
a hierba buena,
a gloriosa comida
o a qué se yo.

Huelo al puente unido
a tus labios en cada beso,
al rostro que ríe sin motivo,
al nuevo perfume que preña tu cuerpo.

Y es que toda mujer se renueva,
como la rosa cuando se viste
de primavera
en el invierno de la vida;
y todo hombre renace
como la sonrisa que surge
tras el sol anunciar un nuevo día.

Y es que huelo a ti.
Sí!
a tu roce,
a tu ternura,
a tu dulzura,
a tu esplendor,
a tu gemido,
a tus sueños,
a tus vicios,
a tus locuras,
a tu pasión.

Y en ti he caído,
como la lluvia tras sembrarse en el césped,
como los pájaros al cantar sin sus alas esconder,
como el río al correr por el campo,
o como la brisa tras acariciar el plenilunio del encanto.

Y es que el día en que tú naciste,
nacieron contigo las estrellas.
Y el día en que tú me viste
se formó dentro de mi toda una noche buena,
dejando a mi boca atrapar tu boca
en el aire como mariposa
en luna llena,
con carbón y leña.

Poemas, Poesía

Todo y nada

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Arte: @dreamervishu

Que no tengo puntos medios,
que mi vida es muy baja
o altamente intensa,
que vivo el hoy y cada vez con menos miedo.

Que grito fuerte si me toca,
que guardo más silencio si me hiero,
que amo la poesía como odio la injusticia,
que me gusta pretender que vuelo,
y que caigo en seguidilla,
así como la lluvia,
como el viento sobre las hojas,
como mi pelo sobre su espalda
o como una mirada enamorada.

Sí,
que quiero tanto
que con mi cariño podría bañar
a todos los árboles de un bosque imaginario
y cubrir la frontera que divide sus labios,
para rozarle fuerte y lentamente,
como un asurero voraz,
hasta que su azúcar descienda locamente,
y quede sólo su estrella y su mar,
dibujandome un arcoiris en la cara,
invitándome a despertar.

Que me encantan los animales,
que detesto sudar,
que no sé si podría emplearme,
que no me gustan los horarios
ni mucho menos
los estereotipos sociales;
pero que trabajo más que una mula,
y que en vuelo libre puedo resolver.

Que ardo por dentro,
sin temor y sin prisa,
que me gustan algunas viejas de Arjona,
la altivez de Twenty One Pilots,
Sabina y Shakira,
Florence and maquine junto a su mitología.
Que disfruto de leer, caminar y comer pizza,
y que en veces,
mentalmente,
podría ser confundida con una viejita.

Sí,
que de vez en mes desnudo mi alma,
y que sin prejuicios amo tender la cama,
que mis ojos se abren como ventanas en el cielo,
que puedo llorar de alegría o de silencio,
que en mis pupilas tengo fuego,
que amo bailar desnuda frente al espejo,
que más que cuerpo soy espíritu,
y que cada día para mi es un misterio,
un acertijo y un buen desafío
que siempre siento.

Que puedo ser inmensamente feliz
en la agonía del placer,
que me gusta que llegue a casa sin avisar,
y que entre libremente,
abrazándome las ganas y el corazón,
besando con amor del bueno,
en sincera y elocuente desnudez.

Que de amores se llena el baúl de las heridas,
que pelear no es mi mejor arte,
que no me costaría dejar de verle,
que podría amarle sin estar cerca,
y que para mirar podría obviar los ojos
y echar mi corazón en la maleta,
que no importa si somos cama o calle,
mientras amemos juntos los lugares no existen,
pues sólo reinan las libertades.

Que vuelo y aterrizo en constante,
que tengo muchos sueños y realidades,
que trabajo siempre
y que puedo ser la sombra del otro,
la voz de un sordo,
el murmullo de un quejido,
el paso lento de un ciego,
la voz de un sueño en el vacío,
el sol y la candela,
la mujer que pasa,
la nube y el cielo,
la casa y la terraza,
el arte en medio de la caricia,
la tierra, la muchedumbre,
el todo y el nada,
el siempre jamás.

historias, Pensamientos, Poemas, Poesía, Realidades

Llévame 

 

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Arte: Bogdan Nica

 

Llévame a ver salir el sol
desde todos los portales de la luna.
Llévame al puerto y al malecón
cuando el cielo se nos llene de gaviotas
naufragando las calles oscuras,
cuando le de la vuelta a San Juan
o cuando volemos chichigua en las Dunas.

Llévame,
ahora que ya no puedo
prestarte mi abrigo
ni quitarte la ropa,
ni sudar contigo,
ni perder la calma,
ni decirte las cosas
que nunca te he dicho,
ni mentirte,
ni hablarte,
ni decir que sí
sólo para dejar de discutir.

Llévame ahora,
que ya no puedo entregarte
mis alas,
ni subirme la falda,
ni cogerte con vicio,
ahora que da lo mismo reírse
de todo o llorar por nada,

ahora que ya no lloro, 

que no me haces falta.

Llévame a ver salir el sol,
cuando enrede mis cabellos en tu nuca.
Llévame al puerto de náufragos
y a los muelles que no escuchan tus preguntas,
justamente cuando se desatan
los pañuelos de bruma,
de los que hace algunas horas perdí la suma.

Llévame al vuelo 26,
donde los pasajeros no quieran jamás volver,
y volemos,
aunque sea en el avión equivocado,
o sin el..

Llévame a ver salir el sol desde todos los portales de la luna,
a ese rincón floreciente
que cubre el salitre
de Villa Trina,
y a su gente.

Sí,
Llévame al lugar que desconozco,
donde tu voz sea el viento
que rompa las olas,
y yo la piedra de imán
tomando todas tus pasiones,
sin horas ni demoras.
Llévame al nunca jamás,
que bien podría ser un pacto de despedida:
podrías ponerme en tu fuego,
y volverme cenizas,
ahora que no soy tuya,
ahora que no me abrazas,
ahora que no te amo,
ahora que no te veo.

Memorias, Poemas, Poesía, Realidades

Al derecho y al revés 

 

Fotografía: Anedrew Cuborn

 

Ay mi gran héroe,
vencedor de tantas batallas,
cuanto quisiera poder
salvarte de esta,
y darte la mitad de una vida,
convertida en fuerza y esperanza.

Quisiera
entregarte mis ojos vueltos sol y luna,
para que junto a tus sueños
viajen por el libre transitar del tiempo,
y te quedes un poco más,
estacionado en el universo.

Ojalá pudiera entregarte mis pies,
para que cubras con tus maravillas el suelo;
y darte mis manos para que materialices
las estrellas a través de ellas.

Oh sí, cuánto quisiera!
regalarte la mitad de mi albedrío,
para que flujas emancipado
y listo para navegar cualquier río;
y entonces,
grites bravamente,
“¡Estoy vivo!”

Oh sí, quisiera
entregarte mi curvatura,
mis misterios,
mis dudas,
mis alas silvestres,
mis miedos,
mis preguntas,
mis quizá,
un poco y algo más;
para que puedas sonreír,
para que no tuvieras que morir.

Me gustaría
poner a tu servicio
mis piernas y mi espalda,
para que a grito de guerra,
de la tierra al cielo
y del cielo a la tierra,
puedas engrendar el árbol
del temple junto a las mariposas
de la libertad y la confianza.

Y quisiera,
también,
entregarte mis abrazos;
para que no temas,
para que seas la ventana de dos hojas,
el mar que rompe las olas,
la playa que acaricia,
la montaña viva,
el naranjo que espera bajo su sombra,
el océano que se divide para ver los pájaros pasear,
la mata de coco dando golpes en el aire,
la alegría y la simpleza natural.

Y es que me gustaría, 
regalarte una vida entera,
al derecho y al revés,
al color que no ves,
al blanco y negro,
con un arcoiris en el centro,
un par de novios bailando,
dos enamorados riendo y gozando,
dos palmas repletas de amor, vida y encanto.

Quisiera,
oh cuánto quisiera!
poder observar ansiosos tus ojos,
y detener el tiempo,
tomarlo en mi mano,
definir todo.

Y así,
regalar gritos de victoria
y de enojo,
vidas, encuentros,
tesoros,desdichas,
errores, abandonos,
consuelos, felicidades,
tristezas, luchas y verdades,
todo eso y un poco más,
al derecho y al revés.

Pero no puedo. 

No me es posible detener la luz ni el tiempo,
ni la carne volviéndose polvo en tierra,
ni las cenizas de abono para las plantas,
ni el espejo haciendo reflejo de las huellas,
ni la voz hecha silencio,
ni el censo y sus conteos,
ni los huesos del olvido
haciéndose semilla en otro cuerpo.

Dedicado a los abuelos. Especialmente a Carlos Guzmán Luna, mi abuelo. 

Experiencias, Memorias, Poemas, Poesía

El sentir de las mariposas

Mamá fue una doncella,
de esas que asean las casas,
y dejan todo reluciente,
justo en los momentos en los que estudiar no era tan importante,
y tomar un guante
parecía más fácil que aprender
a dibujar, escribir o leer;
quizá por eso no supo.

Papá fue un joven con diversos sueños;
quien en compañía del abuelo, amante a su cigarro y cachimbo,
y la abuela junto a sus 8 gatos,
logró ocupar su tiempo
en las matemáticas,
las artes y la electrónica.
Suspirando transistores,
bebiendo resistencias
y dominando televisores.

Ay mamá, ay papá,
tan dura fue la vida antes y después de mi?
Quizá fue más fuerte el suspiro que provoqué al nacer,
o el significado de las primeras flores,
que en honor al amor suspiraron
entre queja y placer,
ofreciendo aviso de que dos vivas almas
se encontrarían enlazadas a un mismo tronco
formando una misma llama.

Y es que quizás todo terminó y empezó,
cuando aquel técnico
de ojos marrones,
pelo liso y largas piernas,
de mamá se enamoró;
o cuando aquella dulce chica,
de ojos miel y hermosa melena
de un simple humano,
casi al instante se flechó.

La vida los educó.
Y quizá no en el seno de un hogar,
sino en el vivo andar.
En la palma de las tardes,
allá en los campos,
de sol a sol merodeando,
ganando aventuras en oriente,
sudando y luchando
contra las ideas convencionales,
los tributos y la gente.

Y es que mamá supo bien
lo que significaba ganar,
fregando de jiron a jiron la vida,
justo cuando era una niña,
justo antes de traernos al mundo,
a mi y a sus dos princesas,
así como si se tratase de un sueño
traído del viento en plena primavera.

Bendita la hora en que mamá vio a papá
en las cuatro paredes de un club practicando teatro,
y en sus ojos remaron las aletas del hechizo,
de cuando dos corazones envuelven su cariño y se profesan amor,
aunque sea por un día,
aunque sea menor,
aunque no tengan reloj,
aunque acabase mañana.

Bendito ese día
porque gracias a el nació
la dulce ficción vertida
en tres hermosas águilas
perfumadas entre la suerte
de la selva siempre virgen,
florecida entre el discreto perfume de una ave dulce.

Y es que ayer papá fue el libre artista,
obsesionado con los chasis y el transistor;
y mamá la dulce y tibia joven
que de él se enamoró,
desde el primer instante en el que su estómago mariposas llovió…

Pero hoy,
papá es la esperanza que yace en el suelo,
y mamá es sólo la sombra de cuyo velo atropellado,
sólo queda el desconsuelo;
y su amor,
ese que les trajo a la vida,
es hoy un mar de cenizas,
una cobra destruyendo con esfuerzo y osadía,
una tiniebla haciendo un tormento,
un sentir adolorido en el pecho,
un rumor sembrando mentiras.

Memorias, Poemas, Poesía

Vida mía 

27f350aebae561ebe75624988ff7662f.png            Fotografía: @mardepoesias

No sé qué hice en el pasado
o en la otra existencia;
como para que hoy me quieras así, vida mía..

Quizá ayudé a algún amargado,
fui el sustento de un ángel de la guarda,
la flor del flamboyan,
la cuidadora de algún buen niño dejado abandonado,
el antídoto que mató alguna incurable enfermedad,
o el refugio de algún discapacitado.

Es muy posible que fuese yo quien haya luchado,
con simple valentía y libertad
en contra de las injusticias,
a favor de la hermandad,
junto a los abandonados,
o como insurgente para nuestra restauración lograr.

Quizá fui yo la voz que lanzó
el grito de autonomía;
talvez nos conocimos antes,
y fui la luz que dio vida a tus necesidades,
la carretera que cubrió tu ciudad,
el agua que bebiste en el desierto,
la voz que escuchaste cuando estuviste triste,
la comida que comiste,
el sentir de un chico enamorado,
la caricia haciendo su efecto,
las maravillas que tocaste,
las alegrías que creaste.

Quizá fui el señor amando sin contemplar edad,
la guitarra junto a la composición,
el político deseando hacer el bien,
la familia en comunión,
la primera bicicleta que montaste,
el último o el primer beso que regalaste,
el abrazo tierno o sincero que entregaste,
la inocencia de tu madre al observarte,
la flor en plena inauguración,
la primavera en noche buena,
el corazón drogado y prendido en sus pasiones,
la ausencia de guerra,
la vida cerrando sus heridas y espinas,
el enfermo curado,
la mujer que anda sin prisa,
el primer reto logrado,
la pareja fiel y siempre buena,
la garganta firme que no agudiza,
el alma que siente y habla sin palabras,
el sentimiento que insiste.

Insisto,
algo grandiosamente hermoso tuve que haber hecho,
como para que hoy tú me quieras así vida mía.
Talvez fui el avión que sacó a los esclavos
de una tierra miserable,
quizás morí para salvar a uno menos culpable;
es muy posible que haya ofrecido discursos
para frenar la falta de dignidad y los insultos,
para defender el amor y la desposeida voz
de aquellos que podrían tener
menos que tú,
menos que yo.

Y es que algo inmensamente grande
tuve que haber hecho,
como para preguntarme dónde estabas tú, antes;
y dónde estuvo mi vida sin tu existencia.
Dónde estuvieron mis labios y mis necedades;
dónde existieron mis deseos y mis realidades;
dónde anduvieron mis vuelos y mis alas;
dónde navegaron mis aeropuertos y mis anclas;
dónde volé yo,
sin ti?

Memorias, Poemas, Poesía

Amnistía

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Fotografía: @mardepoesias

El fuego mordiendo las cenizas,
lo amargo de la huella dolorosa,
la sangre palpitando sobre el cayado,
el alma puliendo la esperanza,
el amor y el olvido porfiando;
la duda,
la certeza,
el te dejo junto al te quiero tanto.

La nostalgia confundida con el viento,
el paciente rezumar,
las ruinas escapadas,
-el consuelo-
paso a paso yendo;
como el cauce de un río,
como la caída de las aves,
como cruz en plena tarde,
como tronco seco.

La lluvia envuelta en silencio,
el suspiro que gime,
la cafetera que arde,
la ansia vertida en el insomnio,
las gotas rozando tu cuello,
los cortes aullando tu estómago,
los hombros desendiendo con tus anclas,
las mentiras y verdades intercambiadas,
las faldas que has tocado,
la sombra virtiendo eco,
tus raíces crucificadas,
la piedra que tira,
que duele,
que alza.

Tus sonrisas atacadas,
la ave que se duerme en solitaria,
el himno de los cuervos,
la cerca envenenando tu costado,
la espada prendiendo tus ondas,
el llanto devorando tu herida,
el nudo quemando tu hora,
el río corriendo en fuga loca.

Oh amor, perdóname..
por no ser como has querido que sea,
en el tiempo que fuiste;
por dejar en tu pecho
la fragante esencia
de mis turbias palabras,
de mis orgullos,
desdenes y tristezas;
perdóname
las más recientes y últimas demencias,
el sello de la avidez no saciada,
la sangre repiqueteando tu mirada,
el olvido invertido,
las noches sin dormir bajo tu sábana,
el sueño irrealizable,
la penumbra de tu pudor deshecho,
los errores incalculables,
los desvelos,
los sudores,
los te dejo junto al te quiero tanto.