Memorias

Preferencias y sociedad

15391150_395398330811681_8050787150833011998_nTengo muy buenos amigos gays. Igualmente, amigas cuya orientación sexual no es la habitual. Son muy buenas personas y no le hacen mal a nadie. Muchos de ellos aún no ha revelado sus preferencias, ya saben el miedo al rechazo o a pelear.

Ayer uno de ellos me llamó. Ese chico diseña ropa como si fuera un dios. Siempre dice que debo aprovechar más mi estrecha cintura, me da un abrazo y me cuenta sus temores, vivencias, dolores, flaquezas, alegrías. Es un amor de persona.

Quizá por eso o por la forma en la que me educaron, no entiendo del todo el rechazo y la preocupación de la sociedad en cuanto al tema. No entiendo a la gente que falta respeto a estas personas, ni a las que dicen que es un desviación.

Es muy bueno ser heterosexual, así como yo, así como muchos. Sin embargo, la diversidad existe en la naturaleza. Y yo creo que todos merecemos ser felices y tener la libertad de elegir cómo serlo.

Me indigné mucho con algo que me contó mi hermana sobre el bullying que día a día se realiza en su escuela a niños que “parecen ser homosexuales”. Eso ocurré hoy día en muchos centros educativos. Yo no creo poder entender y apoyar ese tipo de agresión a un ser humano con derechos individuales de libre eleción y expresión. Lo curioso es que quizá ese niño al que tanto joden no sea gay. Y yo no culpo a los niños por burlarse o practicar bullying, pienso que los padres tienen mucho que ver en eso y la sociedad en especial.

Digo esto porque si algo me da rabia y pena, es la gente con prejucios. Si vamos a ser prejuiciosos seámoslo con las personas que engañan, con los ladrones, los mentirosos, con quienes no se tientan el corazón a la hora de hacer daño, con la corrupción, con la falta de amor, la deshonestidad, el bullying, el miedo, la cobardía, pereza, maldad, la necesidad de vivir de apariencias, la falsedad, la mediocridad, la falta de originalidad.

En fin, existen tantos males y muchos perdiendo el tiempo diciendo que la orientación sexual es un uno. Pero no. Hay cosas en el mundo que si matan, y nadie las menciona.

Autoestima, Experiencias, Pensamientos

Economía de caricias 

Los seres humanos para desarrollarnos necesitamos alimento, oxígeno y agua. Pero sobretodo, necesitamos caricias, amor. Yo creo en la economía de caricias, como las definidas por Claude Stainer. Y es que los seres humanos necesitamos recibir caricias externas para desarrollarnos. Y cuando hablo de una caricia no me refiero exclusivamente al contacto físico de piel a piel. Hablo de una mirada, un gesto amable, un mensaje, una mano en el hombro, un tú puedes!, un estoy contigo!, una crítica constructiva, una mano amiga. Los humanos necesitamos tanto de ese reconocimiento que cuando no lo encontramos, lo entregamos esperando sentirnos mejor a través de la felicidad del otro o Tristemente buscamos llamar la atención aunque sea de mala forma. Una caricia no es más que un te doy alas, te invito a volar conmigo, soy feliz a medida en que tú eres feliz, acepto tus diferencias de las mías, nunca te comparo conmigo ni con otras experiencias, lo que te hace diferente de mi es lo que me hace más fuerte, creo en ti como en mi misma. De eso se trata. Yo creo que el mejor y saludable egoísmo es aquel que busca que los demás estén muy bien para así estar un poco mejor. Además, una caricia es una cooperación. La cooperación nace de la confianza y del compromiso, de ahí emana la calidad. La confianza es binaria, confías o no confías. Si quieres estar en paz con un ser humano, debes acariciarlo, tratandolo como lo que es y sigue siendo. Pero sobretodo, como lo que puede ser, porque trabajas codo a codo con él, porque le cooperas, confías, abrazas, aprecias, no compites con sus capacidades ni las pones en duda, porque es tan bueno como tú, porque es digno y valioso. Eso para mi es caricia, la real forma de amor.

Basado en el vídeo de A. Rovira 

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Padres e hijos

img_20161109_111343.jpgHoy hablé, por casualidad, con una chica de unos 15 años. Ella trabaja fregando los pisos de la casa del vecino.

Le pregunté la razón de ejercer tan pesada labor, imaginé que los problemas económicos han  provocado un hueco al bolsillo de su familia, y que podría ser su historia muy igual a la de muchas chicas de escasos recursos. Quizá a la mía, a la de otras.

Ella me habló de sus aburridos días. Me contó que no está estudiando. Que le es difícil cumplir con ambos deberes, el hogareño y el escolar. Que su madre dice lo primero es la casa, pues sin arroz no se vive y que sus hijos tienen la obligación de mantenerla.

Confieso que la historia no me sorprendió. Este es el dilema de muchas familias en República Dominicana. Usualmente, las personas de escasos recursos desean tener muchos hijos bajo la esperanza de que los mismos, en el futuro, les mantengan.

Esta idea surge de la creencia absurda de que los hijos les pertenecen o de que la pobreza acabará con que los mismos se maten trabajando desde muy pequeños para hacerse cargo de los gastos económicos de sus padres. Típico, alguien cría a otra persona como si fuese una “cosa” o un negocio lucrativo del cual beneficiarse.

Lo triste es que hoy día, con tanto acceso a la información y mejoras en otros servicios, muchos ven este círculo como normal y correcto. Muchas personas o familias ignoran el mal que tales costumbres podrían causar, en sus hijos y familias.

Yo pienso que si hay algo que los padres y las familias necesitan enseñar o poner en práctica, es la libertad y el compromiso. Y es que madres y padres necesitan hacer empatía con los sueños de sus hijos e invitarles a volar, a crear por ellos mismos, a ser honestos, firmes, decididos, constantes, apasionados, comprometidos.

Los padres nunca deben aprisionar a sus hijos, ni hacerles parte del sistema, ni sumarles responsabilidades que no son suyas, ni decirles que no pueden, ni exigirles manutención económica o cuidados.

Con esto no digo que un hijo no tenga compromisos hacia con sus familiares. Sólo expreso la realidad vivida y la huella, que pienso, puede dejar en el alma de  hijos cuyos padres muestran tal comportamiento. Y es que este círculo económico genera que padres e hijos continúen envueltos en la pobreza mental y económica, ya que los padres no lograron sus sueños ni tampoco dejaron que los hijos concreticen los suyos. Esto genera pobreza sobre pobreza.

Si padres promedio de República Dominicana entendieran la necesidad de invitar a sus hijos a emprender, soñar y hacer suceder sus metas; si comprendieran la importancia de pensar con visión y de no ver en sus hijos una forma de beneficio económico para si mismos, sino un ente capaz de transformar y crear grandes tesoros, el mundo sería mejor.

Poemas, Poesía

Sin ti o sin mi

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Fotografía: Carmen Guzmán 

Oh amor,
la historia toma otro giro,
siempre será así,
el mundo dará vueltas,
contigo y conmigo,
sin mi o sin ti.

Las estrellas seguirán alumbrando,
aunque no estemos nosotros para presenciarlo;
los cometas continuarán su giro,
pese a que tu y yo,
estemos o no unidos.

El mundo seguirá sintiendo,
aunque pasen miles de años,
o quizá menos.
Pero lo que quiero que sepas,
es que sólo sabemos de nosotros,
no de las otras historias;
lo demás es humo,
polvo cósmico,
tierra ardiente,
orgasmos que se sienten,
corrupción desmedida,
pena suicida,
ron cargado,
razón sin consciencia,
pedazo de pasado.

Quiero desconocerte,
no quiero mirarte
como lo hace normalmente la gente;
quiero ver tu alma,
quiero probar tu sabor,
verte sonreír detrás de la alborada,
percibir las penas, alegrías y condenas,
descubrir en tus poros
agua de sal y arena.

Ven, acércate
e invitame a la cama,
pa’ quedarme a vivir en ti,
pa’ regalarte los abrazos más cálidos,
que en tu vida podrías sentir,
para ser verdad, palabra,
imaginación, primavera,
verano y todo lo que tú quieras,
junto a la viva emoción
no igual a guerra.

Sí,
muéstrame tu cicatriz,
el sexo que se que fue,
tus maneras de anochecer y amanecer.
Y bailame,
bailame lentamente,
haciéndome volar y dejándome morir,
a un mismo tiempo,
para cuando volvamos a la vida,
pueda repetir y decirte,
sin importar el rostro
o el cuerpo que te cobija,
que igualmente te amo
y que estaré contigo,
en ti estacionada.

Y es que pasará un escenario,
tendrás otro nombre,
otro acento,
otra vestimenta,
otra nacionalidad;
no harás poesía,
no serás escritor,
ni director de cine,
ni el conocido que todos quieren ver;
no serás blanco o negro,
no respiraras manzana, cacao o café,
no tendrás la misma edad,
no tendrás el mismo nombre,
no serás tan calculador,
ni tan perfecto para la imperfección;
tu pelo no será lacio,
ni tendrás marcas que hacen cicatriz,
ni te gustará tanto jugar y hacer té de anís,
ni despertarás tan temprano,
ni tardarás en amanecer,
ni serás alérgico a los gatos,
ni te dormirás en plena tarde después de comer.

Sin embargo,
yo despertaré siendo otra también,
viendo bajar la marea,
apretando el corazón,
escuchando la razón,
mirándote y desconociéndote,
pero sabiendote mío,
contigo dentro,
con sabor y sazón a libertad,
a un amor sin condena.

Autoestima, Experiencias, Pensamientos

Para vivir!

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Foto: José Roa 

A veces quisiera tener más tiempo para escribir,
y no estos días cargados de otros quehaceres,
aunque de todos modos me la paso escribiendo,
aunque no sea para este blog.

Pero bueno,
quisiera tener más instantes para decir que la luna es de miel,
las estrellas son de porcelana,
y que mis verdades son relativas,
que lo que no quiero es mentirme a mi misma.

Ojalá,
poder hablar más del amor,
de los colores de la primavera
o de la llegada de la navidad;
de la espera de un nuevo hermano que llega a mi vida,
o de las cosas que a veces quisiera que no fueran,
pero son.

De hablar,
les hablaría de tantos cambios.
Tiempos de adaptación y aceptación,
aunque confieso que no me cuesta,
siempre he tenido la virtud de estar aquí y allá,
y no secarme entre las cenizas en aumento.

Y es que uno entiende que todo es eso,
que crecer es duro,
que cambiar es parte del ciclo,
que para recibir es necesario dejar ir,
que para amar es necesario olvidar,
que para sentir es necesario pensar,
que para pensar hace falta intuir,
que para intuir hace falta un buen corazón,
que para tener un buen corazón hay que ser puro,
que para ser puro hay que decir verdades,
que para decir verdades hay que ser valiente,
que para ser valiente hay que ser tenaz,
que para ser tenaz hay que aguardar esperanza,
que para guardar esperanzas hace falta confiar,
que para confiar hace falta entregar el alma,
que para entregar el alma hay que abrirse,
que para abrirse hay que ser uno mismo,
que para ser uno mismo hay que ser libre,
que para ser libre sólo hace falta estar vivo.

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Pueblos de la frontera: Mitos y creencias

 

Estos últimos días han sido intensos. Bueno, como todos los que cubren mis horas y mis experiencias. Con decirles que no he tenido tiempo para escribir tanto como quisiera.

Mientras el sol y la lluvia dan vida a las paredes de mi casa, Anita me ayuda a organizar, todo esto para ver si así rendimos el tiempo. Y es que cuando una vive prácticamente sola, con tantos pendientes por resolver junto al devenir de la vida, es difícil hacerse cargo de todo.

En fin, Anita es una súper mujer y siempre esta sonriente. Ayer tuve la oportunidad de sentarme con ella y dialogar sobre temas  que en estos cortos días de conocernos no habíamos hablado.

Supe que su familia está en Neiba, por la Sierra de Bahoruco, de donde nacen las uvas y las tierras envueltas en agua dulce y salada. Eso ya lo sabía, pero no conocía su historia a fondo.

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Logo: Neiba noticias

Me dijo que tuvo que venir acá para así poder enviar dinero a su hija de 11 años de edad, quien hace poco fue violada y está viviendo con la abuela. Además, me comentó que tiene otra criatura de 2 años. Solo que esta vive con su padre, quien la pidió, ya que Anita no podría hacerse cargo de la bebe.

Ambas niñas son hijas de diferentes padres. El de la mayor, la embarazó y se fue; ella tenía unos 16 años. Y el de la menor, es económicamente y socialmente diferente a Ana, la ha subestimado y no la ha querido como esposa. Me dijo.

Pero dentro de toda esta historia, algo que ha llamado mi atención, ha sido la tristeza que toda su vida ha embargado el corazón de esta mujer. Desde el haber nacido con menores oportunidades hasta el haberse enamorado y ser subestimada  por el simple hecho de no tener la exigida condición social o económica.

Me contó que la familia, del hombre del cual se enamoró, le hizo la vida imposible. A tal nivel de intentar matarla, de quemar su casa, y de al final, cuando no pudieron eliminarla con tales tácticas, practicarle brujería. Eso me dejó fría. Confieso que me pareció una novela o película.

Nuestra conversación prosiguió, con ella contándome acerca de las creencias de su pueblo. De los rituales, del vudú y sus practicantes, de la gente que creía en poderes misteriosos, de la influencia africana, y de cuán dañino podría ser esto sobre quien era lanzado.

Añadió, además, que desde aquel entonces asiste a una iglesia y que durante largos meses fue obligatorio visitar al psicólogo, producto del daño emocional que tales experiencias habían traído a su existencia. Adicional a esto, expresó no sentir vergüenza de aceptar que estuvo en comunicación con un terapeuta, pues entendió que dado el caso, fue saludable.

Las historias me dejaron perpleja. Es increíble cómo los pueblos crean sus mitos, y cómo las creencias hacen efecto a través del eco que produce practicarlas. A la vez, sentí miedo, o grima como dicen en el campo. Eso no lo niego.

En otro orden, confieso, que dado mi espíritu de periodista, sentí deseos de investigar más y buscar respuestas de porqué suceden o se dan estos acontecimientos. Así que continué leyendo en internet lo que antes había leído. Pienso que buscar información nunca está mal. Luego pude percibir cierta sensación en mí, luego me calme y no supe más.

Yo creo que esos asuntos de hechicería, de maldad y de disturbios, no son más que el producto de la imaginación del cerebro humano en medio de las cosas que uno mismo se repite o se dice. El poder de las palabras en repetición, crean una fuerte emoción en nosotros, haciendo que las hormonas excitación se eleven y den vida a un estado de delirio mental. Mejor que sea eso.

Ahora, paso cerca de casa y a veces veo a Anita en otro hogar, practicando el aseo. La miro y la saludo. Agradezco que me haya confiado tanto. Sin embargo, tengo días que no le veo en casa. Ella solo va cuando la llamo, para ayudarme. Imagino que en estos días todo está limpio, he podido sola. Por otro lado, es posible que en estos momentos conserve un sabor entre dulce-amargo de las culturas y creencias de pueblos ubicados en la frontera de mi país con Haití.

Pero de todas formas, siempre es bueno conocer. Y yo feliz e interesada en hacerlo, aunque con cierta grima.

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Foto: http://www.lareligionenlibertad.com

Hasta el próximo post.

Gracias a quienes me han escrito a mi correo: Carmen.fupsion@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autoestima, Poemas, Poesía

Mujer

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Foto: Carmen Guzman

A veces quisiera coger la luna,
y dispararla a ti como un misil,
que prendido y avispado,
te dibuja
y hace una sonrisa de marfil.

De vez en cuando,
me gustaría,
hacer de ti poesía,
emprendimiento, paz y sol,
porque tu naciste para dar vida sobre la vida,
para destruir guerras,
para acabar con las injusticias,
para decir NO a tantas peleas
e inventar sueños  y alegrías.
De vez en mes,
quisiera,
entregarte todas las flores
existentes en el jardín de la tía Mercedita,
y activar una pasarela
para que pases cuando sientas
que te falta el hambre o que vacilas.
Otro día,
desearía,
poder hablarte con mis ojos,
que envueltos en suspiros y risitas,
bien podrían vestirte de ganas y arrojo,
y enseñarte un poco el arte de la fibra y la ilusión,
que ardida se equipa
de optimismo y confianza,
desbordando fuerza y emoción .
Y es que tú,
eres más que bonita!
y por ti miles se permitirían
restructurar sus misterios y sus ruinas,
engendrando de ellos vigor en el paladar
y eternas existencias hechas margarita.

Y tú tienes todo!
Desde la resurrección hasta la humilde satisfacción,
que se tatúa justo debajo de tu cintura,
tu escote,
y tu cordillera hecha curvatura,
que te dibuja en tu enigma y arcano esplendor,
que te desnuda y advierte que día a día puedes ser mejor,
que te acaricia a fuerza de timón,
que vuela contigo y te dice
“Sólo falta que te lo creas, un poco más que yo;
sólo falta que seas quieras ser”.

Poemas, Poesía

Plenilunio

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Fotografía: Anedrew Coburn

Oh querido,
huelo a flores,
a hierba buena,
a gloriosa comida
o a qué se yo.

Huelo al puente unido
a tus labios en cada beso,
al rostro que ríe sin motivo,
al nuevo perfume que preña tu cuerpo.

Y es que toda mujer se renueva,
como la rosa cuando se viste
de primavera
en el invierno de la vida;
y todo hombre renace
como la sonrisa que surge
tras el sol anunciar un nuevo día.

Y es que huelo a ti.
Sí!
a tu roce,
a tu ternura,
a tu dulzura,
a tu esplendor,
a tu gemido,
a tus sueños,
a tus vicios,
a tus locuras,
a tu pasión.

Y en ti he caído,
como la lluvia tras sembrarse en el césped,
como los pájaros al cantar sin sus alas esconder,
como el río al correr por el campo,
o como la brisa tras acariciar el plenilunio del encanto.

Y es que el día en que tú naciste,
nacieron contigo las estrellas.
Y el día en que tú me viste
se formó dentro de mi toda una noche buena,
dejando a mi boca atrapar tu boca
en el aire como mariposa
en luna llena,
con carbón y leña.

Poemas, Poesía

Todo y nada

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Arte: @dreamervishu

Que no tengo puntos medios,
que mi vida es muy baja
o altamente intensa,
que vivo el hoy y cada vez con menos miedo.

Que grito fuerte si me toca,
que guardo más silencio si me hiero,
que amo la poesía como odio la injusticia,
que me gusta pretender que vuelo,
y que caigo en seguidilla,
así como la lluvia,
como el viento sobre las hojas,
como mi pelo sobre su espalda
o como una mirada enamorada.

Sí,
que quiero tanto
que con mi cariño podría bañar
a todos los árboles de un bosque imaginario
y cubrir la frontera que divide sus labios,
para rozarle fuerte y lentamente,
como un asurero voraz,
hasta que su azúcar descienda locamente,
y quede sólo su estrella y su mar,
dibujandome un arcoiris en la cara,
invitándome a despertar.

Que me encantan los animales,
que detesto sudar,
que no sé si podría emplearme,
que no me gustan los horarios
ni mucho menos
los estereotipos sociales;
pero que trabajo más que una mula,
y que en vuelo libre puedo resolver.

Que ardo por dentro,
sin temor y sin prisa,
que me gustan algunas viejas de Arjona,
la altivez de Twenty One Pilots,
Sabina y Shakira,
Florence and maquine junto a su mitología.
Que disfruto de leer, caminar y comer pizza,
y que en veces,
mentalmente,
podría ser confundida con una viejita.

Sí,
que de vez en mes desnudo mi alma,
y que sin prejuicios amo tender la cama,
que mis ojos se abren como ventanas en el cielo,
que puedo llorar de alegría o de silencio,
que en mis pupilas tengo fuego,
que amo bailar desnuda frente al espejo,
que más que cuerpo soy espíritu,
y que cada día para mi es un misterio,
un acertijo y un buen desafío
que siempre siento.

Que puedo ser inmensamente feliz
en la agonía del placer,
que me gusta que llegue a casa sin avisar,
y que entre libremente,
abrazándome las ganas y el corazón,
besando con amor del bueno,
en sincera y elocuente desnudez.

Que de amores se llena el baúl de las heridas,
que pelear no es mi mejor arte,
que no me costaría dejar de verle,
que podría amarle sin estar cerca,
y que para mirar podría obviar los ojos
y echar mi corazón en la maleta,
que no importa si somos cama o calle,
mientras amemos juntos los lugares no existen,
pues sólo reinan las libertades.

Que vuelo y aterrizo en constante,
que tengo muchos sueños y realidades,
que trabajo siempre
y que puedo ser la sombra del otro,
la voz de un sordo,
el murmullo de un quejido,
el paso lento de un ciego,
la voz de un sueño en el vacío,
el sol y la candela,
la mujer que pasa,
la nube y el cielo,
la casa y la terraza,
el arte en medio de la caricia,
la tierra, la muchedumbre,
el todo y el nada,
el siempre jamás.

Memorias

Huella y anonimato

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Foto: Carmen Guzmán 

Hay experiencias que siempre se quedan contigo. De hecho, todas.

Hace poco hablaba con una ex jefa. Una de las personas que en algún momento determinado me ayudó. Y aunque antes le tenía en un concepto de mujer insensible, hoy todo aquel pensar ha cambiado. Vaya que la percepción cambia con el tiempo!

Digamos que me tocó trabajar en una tienda de alquilar, diseñar y vender trajes u otros servicios referentes al desarrollo de las fiestas. Y en ese momento empecé a comprender mucho, más de lo que alguien puede imaginar.

Mi primera impresión: Aquel día, al llegar, pensé que podría ser más fácil. Recuerdo que siempre sonreía mucho, aunque eso no es raro en mi. Recuerdo, además, el estrés que representaba aquello. La mujer de ojos azules, el llanto de una niña en el teléfono, la presión en la mente de aquellas mujeres.

Hubieron tantas historias ahí que se podría escribir un libro sobre ellas. Por ejemplo, la chica de ojos claros tenía solo 19 años, un bebé que mantener y una mamá que no la quería en casa por haber salido embarazada; estaba muy flaca y venía casi todos los días a pie de su pequeño cuarto de alguiler, que no se encontraba nada cerca.

Por otro lado, la mujer ya madura contaba con una adicción al cigarrillo y al alcohol, así que no era raro verle pegada de la botella cada cierto tiempo libre; tenía un hijo, pero no la buscaba y se sentía triste de vez en mes a causa de eso.

De la otra cara de la moneda, la mujer un poco más joven que la anterior citada en este texto, tenía 4 hijos y una casa hipotecada, cuyas deudas llegaban al tope; su cara parecía un martillo en plena mañana, no dormía, ni sonreía, parecía venir de un constante entierro.

La otra, la de pelo oscuro estaba embarazada. No hacía otra cosa que hablar de sexo y tamaños, con razón tres hermosos retoños le hacían compañía. Por lo menos ella trataba de sonreír un poco, decía que los orgasmos le ayudaban; esa chica planchaba ropa como una máquina y no se quejaba.

La señora, esa mujer cuyo carácter era más fuerte que el de una pitón hambrienta, hechaba humo desde que se inauguraba la mañana. Yo no sabía mucho de ella, se cubría sus cicatrices tras sus glamurosos linajes. Pero se le veía tristeza en sus ojos, producto de la soledad. Lunas  después me enteré que sus hijos no le acompañaban y que había quedado sin esposo desde hace un buen tiempo. Así que no era extraño que la melancolía cubriera sus días y la depresión le visitará de vez en cuando.

Ella creaba corajes con todos. Conmigo sucedía algo especial, le enojaba mi risa y no le entendía, quizá por ser diferente. Decía, “Por lo menos di algo. Reacciona a mis quejas. Llora o patalea. Habla.” Todo esto mientras yo continuaba con mis episodios de humor, los cuales presentaba porque odio pelear. Por mi que ganen todos, aunque pierda yo o no sé. No son cosas importantes para mi. Son asuntos difíciles para un INFP,  a quienes nos encanta el drama pero en nuestras mentes imaginativas y libres.

El asunto de todo esto, es que yo aprendí muchísimo de esas historias. Uno aprende de todo. Cuando yo llegué a ese lugar, comparada con las demas, yo era el alma de la fiesta. A veces solían preguntarme cómo podía reír tanto y yo respondía que no quedaba de otra. Era la mejor forma de vivir, y lo sigue siendo. Soy la optimista.

Cada vez que veía a esas mujeres entendía un poco más de cerca las huellas que ciertos sucesos u oportunidades nos dejan sobre nuestras vidas. Nuestro carácter, formas de responder y todo lo que sale de nosotros, ha entrado ahí antes de. Así que esas mujeres estaban cargando con sus pesares, y no sólo los propios. También los de sus padres, abuelos y demás familiares. Cuando la vida golpea a tus abuelos, los mismos hieren a tus padres y tus progenitores traen todo esto hacia ti. Ellas se encontraban en una cadena. Entonces, su vida no sólo era una producto de sus acciones sino que además era consecuencia de los golpes de los demás y de sus flaquezas.

Cómo les explico, en República Dominicana y quizá en muchos países de América quien es muy pobre económicamente no tiene acceso a las mismas oportunidades, y de ser así la persona tiene que buscar algún trabajo para sobrevivir, aun sea éste el peor. Eso todos lo sabemos. Por tal razón, estas trabajadoras eran víctimas del sistema en el cual vivimos. Sé de eso porque día tras día lucho contra el. Yo vengo de una familia sumamente humilde, quienes han tenido que pelear duro por sus oportunidades.

Continuando con mi exposición, la jefa pertenecía a la otra cara de la moneda, la de los ricos. Así que no era raro que no entendiera la situación. Recuerdo que la última vez que visité aquel sitio fue después de un comentario que le hice. Fue muy fuerte, así que no lo repetiré. Horas después imaginé que eso no la haría cambiar de opinión y que su forma pedante, fuerte e insensible seguiría igual. Pensé que su disfraz era su método de protección, y quitárselo ameritaba mostrarse como una persona que siente, que comete errores y que puede ser herida por otros. Eso es lo que muchos no quieren, así que podría ser igual con ella.

Cuando llegué a mi casa recuerdo que pedí que el panorama cambiara. Pedí para que aquellas mujeres aprendieran a ser felices con lo que tienen, así sea eso visto como poco. Pedí para que la señora de elegante linaje y pelo corto, aprendiera sobre la empatía y dejará ver el arcoiris debajo de su nariz, un poco más. Pedí por mi y me dije, “si has cometido algún error o dijiste o juzgaste como no debías que la vida te lo muestre en el camino.” Pedí eso porque yo odio juzgar a los demás. Usualmente me crítico a mi, pero a los demás no. Así que de equivocarme en una crítica hacia otra persona, me dolería mucho. Me sentiría mal conmigo.

Bueno, el caso es que yo pensé que esas historias podrían continuar igual. No supe nada más de ellas hasta hace poco.

Hace dos meses me robaron una pc, y enfrente además unos problemas de acoso, con el que me encontré al presentar la denuncia. Es que hay tantas cosas que le pasan a una chica sola en la ciudad, me ven vulnerable y casi siempre invierto muchas fuerzas. Pero saben quién me ayudó? Quién estuvo ahí? Quién me prestó? Quién me llamó y riendo? La señora, a más de dos años después. Que hermosa e increíble es la vida! Que chiquito es el mundo! Que grande somos todas las personas! Que maravilloso es el corazón!

Cómo sucedió? Así por casualidad nos encontramos. Y sí, mucho ha cambiando. Sólo que si empiezo a contarles qué tanto, no termino hoy. Lo único que nos queda es el aprendizaje. Las personas no somos malas, es solo que a veces nos endurecemos a si mismas. Quizá como protección o como mecanismo de defensa. Lo importante es aprender a ver todo desde arriba, a no sólo juzgar a la gente por sus acciones o respuestas. Sino a mirar más allá, en su corazón y espíritu, pudiendo observar así lo que les provoca actuar de esa manera y ser como son. Así que, si podemos ayudar, ayúdemos y nunca creamos que sabemos más o que somos más. Eso nunca. Si hacemos todo eso, si miramos desde arriba actuaremos con más justicia y amor.

Les quiero, hasta una próxima entrega. Despido este post, agradecida con ellas. Quienes me permitieron contar sus historias, aunque sea en anonimato.
Gracias, Carmen