Memorias, Pensamientos, Poemas, Poesía

Guerrera

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Tienes que verla

con esa sonrisa cada vez más real

y más entera que nunca.

 

Ella es de esas personas 

a quienes vez tan bien

que te es imposible creer 

en las tantas veces que su piel 

ha ardido en la erupción 

de su propio Volcán.

 

Y aunque no puedas ver

montones de cicatrices le rodean,

sobre las que se ha equivocado

y también le falta una mano

que la lava se llevó con la corriente

sin darle tiempo a bailar.

 

Pero es mujer guerrera, 

fuerte y sincera,

hoy más completa,

de las que aunque les falte una vértebra,

siguen de pie como la firme columna. .

 

Y es que aún cuando le ofrecen no aventarse

para evitar lavar las heridas,

ella es de las que las prefiere abiertas

para sentirlas y quererse aún con ellas. .

 

De ahí lo guerrera,

porque en lugar de maldecir sus pedazos,

decide adueñarse 

de ellos 

y ser la mujer más completa 

justo después de romperse,

de morderse en la guerra.

 

 

Autoestima, Experiencias, Pensamientos

Economía de caricias 

Los seres humanos para desarrollarnos necesitamos alimento, oxígeno y agua. Pero sobretodo, necesitamos caricias, amor. Yo creo en la economía de caricias, como las definidas por Claude Stainer. Y es que los seres humanos necesitamos recibir caricias externas para desarrollarnos. Y cuando hablo de una caricia no me refiero exclusivamente al contacto físico de piel a piel. Hablo de una mirada, un gesto amable, un mensaje, una mano en el hombro, un tú puedes!, un estoy contigo!, una crítica constructiva, una mano amiga. Los humanos necesitamos tanto de ese reconocimiento que cuando no lo encontramos, lo entregamos esperando sentirnos mejor a través de la felicidad del otro o Tristemente buscamos llamar la atención aunque sea de mala forma. Una caricia no es más que un te doy alas, te invito a volar conmigo, soy feliz a medida en que tú eres feliz, acepto tus diferencias de las mías, nunca te comparo conmigo ni con otras experiencias, lo que te hace diferente de mi es lo que me hace más fuerte, creo en ti como en mi misma. De eso se trata. Yo creo que el mejor y saludable egoísmo es aquel que busca que los demás estén muy bien para así estar un poco mejor. Además, una caricia es una cooperación. La cooperación nace de la confianza y del compromiso, de ahí emana la calidad. La confianza es binaria, confías o no confías. Si quieres estar en paz con un ser humano, debes acariciarlo, tratandolo como lo que es y sigue siendo. Pero sobretodo, como lo que puede ser, porque trabajas codo a codo con él, porque le cooperas, confías, abrazas, aprecias, no compites con sus capacidades ni las pones en duda, porque es tan bueno como tú, porque es digno y valioso. Eso para mi es caricia, la real forma de amor.

Basado en el vídeo de A. Rovira 

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Padres e hijos

img_20161109_111343.jpgHoy hablé, por casualidad, con una chica de unos 15 años. Ella trabaja fregando los pisos de la casa del vecino.

Le pregunté la razón de ejercer tan pesada labor, imaginé que los problemas económicos han  provocado un hueco al bolsillo de su familia, y que podría ser su historia muy igual a la de muchas chicas de escasos recursos. Quizá a la mía, a la de otras.

Ella me habló de sus aburridos días. Me contó que no está estudiando. Que le es difícil cumplir con ambos deberes, el hogareño y el escolar. Que su madre dice lo primero es la casa, pues sin arroz no se vive y que sus hijos tienen la obligación de mantenerla.

Confieso que la historia no me sorprendió. Este es el dilema de muchas familias en República Dominicana. Usualmente, las personas de escasos recursos desean tener muchos hijos bajo la esperanza de que los mismos, en el futuro, les mantengan.

Esta idea surge de la creencia absurda de que los hijos les pertenecen o de que la pobreza acabará con que los mismos se maten trabajando desde muy pequeños para hacerse cargo de los gastos económicos de sus padres. Típico, alguien cría a otra persona como si fuese una “cosa” o un negocio lucrativo del cual beneficiarse.

Lo triste es que hoy día, con tanto acceso a la información y mejoras en otros servicios, muchos ven este círculo como normal y correcto. Muchas personas o familias ignoran el mal que tales costumbres podrían causar, en sus hijos y familias.

Yo pienso que si hay algo que los padres y las familias necesitan enseñar o poner en práctica, es la libertad y el compromiso. Y es que madres y padres necesitan hacer empatía con los sueños de sus hijos e invitarles a volar, a crear por ellos mismos, a ser honestos, firmes, decididos, constantes, apasionados, comprometidos.

Los padres nunca deben aprisionar a sus hijos, ni hacerles parte del sistema, ni sumarles responsabilidades que no son suyas, ni decirles que no pueden, ni exigirles manutención económica o cuidados.

Con esto no digo que un hijo no tenga compromisos hacia con sus familiares. Sólo expreso la realidad vivida y la huella, que pienso, puede dejar en el alma de  hijos cuyos padres muestran tal comportamiento. Y es que este círculo económico genera que padres e hijos continúen envueltos en la pobreza mental y económica, ya que los padres no lograron sus sueños ni tampoco dejaron que los hijos concreticen los suyos. Esto genera pobreza sobre pobreza.

Si padres promedio de República Dominicana entendieran la necesidad de invitar a sus hijos a emprender, soñar y hacer suceder sus metas; si comprendieran la importancia de pensar con visión y de no ver en sus hijos una forma de beneficio económico para si mismos, sino un ente capaz de transformar y crear grandes tesoros, el mundo sería mejor.

Autoestima, Experiencias, Pensamientos

Para vivir!

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Foto: José Roa 

A veces quisiera tener más tiempo para escribir,
y no estos días cargados de otros quehaceres,
aunque de todos modos me la paso escribiendo,
aunque no sea para este blog.

Pero bueno,
quisiera tener más instantes para decir que la luna es de miel,
las estrellas son de porcelana,
y que mis verdades son relativas,
que lo que no quiero es mentirme a mi misma.

Ojalá,
poder hablar más del amor,
de los colores de la primavera
o de la llegada de la navidad;
de la espera de un nuevo hermano que llega a mi vida,
o de las cosas que a veces quisiera que no fueran,
pero son.

De hablar,
les hablaría de tantos cambios.
Tiempos de adaptación y aceptación,
aunque confieso que no me cuesta,
siempre he tenido la virtud de estar aquí y allá,
y no secarme entre las cenizas en aumento.

Y es que uno entiende que todo es eso,
que crecer es duro,
que cambiar es parte del ciclo,
que para recibir es necesario dejar ir,
que para amar es necesario olvidar,
que para sentir es necesario pensar,
que para pensar hace falta intuir,
que para intuir hace falta un buen corazón,
que para tener un buen corazón hay que ser puro,
que para ser puro hay que decir verdades,
que para decir verdades hay que ser valiente,
que para ser valiente hay que ser tenaz,
que para ser tenaz hay que aguardar esperanza,
que para guardar esperanzas hace falta confiar,
que para confiar hace falta entregar el alma,
que para entregar el alma hay que abrirse,
que para abrirse hay que ser uno mismo,
que para ser uno mismo hay que ser libre,
que para ser libre sólo hace falta estar vivo.

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Pueblos de la frontera: Mitos y creencias

 

Estos últimos días han sido intensos. Bueno, como todos los que cubren mis horas y mis experiencias. Con decirles que no he tenido tiempo para escribir tanto como quisiera.

Mientras el sol y la lluvia dan vida a las paredes de mi casa, Anita me ayuda a organizar, todo esto para ver si así rendimos el tiempo. Y es que cuando una vive prácticamente sola, con tantos pendientes por resolver junto al devenir de la vida, es difícil hacerse cargo de todo.

En fin, Anita es una súper mujer y siempre esta sonriente. Ayer tuve la oportunidad de sentarme con ella y dialogar sobre temas  que en estos cortos días de conocernos no habíamos hablado.

Supe que su familia está en Neiba, por la Sierra de Bahoruco, de donde nacen las uvas y las tierras envueltas en agua dulce y salada. Eso ya lo sabía, pero no conocía su historia a fondo.

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Logo: Neiba noticias

Me dijo que tuvo que venir acá para así poder enviar dinero a su hija de 11 años de edad, quien hace poco fue violada y está viviendo con la abuela. Además, me comentó que tiene otra criatura de 2 años. Solo que esta vive con su padre, quien la pidió, ya que Anita no podría hacerse cargo de la bebe.

Ambas niñas son hijas de diferentes padres. El de la mayor, la embarazó y se fue; ella tenía unos 16 años. Y el de la menor, es económicamente y socialmente diferente a Ana, la ha subestimado y no la ha querido como esposa. Me dijo.

Pero dentro de toda esta historia, algo que ha llamado mi atención, ha sido la tristeza que toda su vida ha embargado el corazón de esta mujer. Desde el haber nacido con menores oportunidades hasta el haberse enamorado y ser subestimada  por el simple hecho de no tener la exigida condición social o económica.

Me contó que la familia, del hombre del cual se enamoró, le hizo la vida imposible. A tal nivel de intentar matarla, de quemar su casa, y de al final, cuando no pudieron eliminarla con tales tácticas, practicarle brujería. Eso me dejó fría. Confieso que me pareció una novela o película.

Nuestra conversación prosiguió, con ella contándome acerca de las creencias de su pueblo. De los rituales, del vudú y sus practicantes, de la gente que creía en poderes misteriosos, de la influencia africana, y de cuán dañino podría ser esto sobre quien era lanzado.

Añadió, además, que desde aquel entonces asiste a una iglesia y que durante largos meses fue obligatorio visitar al psicólogo, producto del daño emocional que tales experiencias habían traído a su existencia. Adicional a esto, expresó no sentir vergüenza de aceptar que estuvo en comunicación con un terapeuta, pues entendió que dado el caso, fue saludable.

Las historias me dejaron perpleja. Es increíble cómo los pueblos crean sus mitos, y cómo las creencias hacen efecto a través del eco que produce practicarlas. A la vez, sentí miedo, o grima como dicen en el campo. Eso no lo niego.

En otro orden, confieso, que dado mi espíritu de periodista, sentí deseos de investigar más y buscar respuestas de porqué suceden o se dan estos acontecimientos. Así que continué leyendo en internet lo que antes había leído. Pienso que buscar información nunca está mal. Luego pude percibir cierta sensación en mí, luego me calme y no supe más.

Yo creo que esos asuntos de hechicería, de maldad y de disturbios, no son más que el producto de la imaginación del cerebro humano en medio de las cosas que uno mismo se repite o se dice. El poder de las palabras en repetición, crean una fuerte emoción en nosotros, haciendo que las hormonas excitación se eleven y den vida a un estado de delirio mental. Mejor que sea eso.

Ahora, paso cerca de casa y a veces veo a Anita en otro hogar, practicando el aseo. La miro y la saludo. Agradezco que me haya confiado tanto. Sin embargo, tengo días que no le veo en casa. Ella solo va cuando la llamo, para ayudarme. Imagino que en estos días todo está limpio, he podido sola. Por otro lado, es posible que en estos momentos conserve un sabor entre dulce-amargo de las culturas y creencias de pueblos ubicados en la frontera de mi país con Haití.

Pero de todas formas, siempre es bueno conocer. Y yo feliz e interesada en hacerlo, aunque con cierta grima.

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Foto: http://www.lareligionenlibertad.com

Hasta el próximo post.

Gracias a quienes me han escrito a mi correo: Carmen.fupsion@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Experiencias, historias, Memorias, Pensamientos

Tiempo 

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Foto: Carmen Guzman

Conforme más pasa el tiempo, más me dedico momentos. Me doy gustos, y observó lentamente cada espacio mío, cada espacio suyo, cada morada, cada umbral de la vida, cada aprendizaje vuelto rarezas.

Conforme más pasa el tiempo, más me perdono y más tolero. La madurez cobra vida, renace y junto a ella, la paciencia. Esa que dibuja esperanzas, en base a verdades y realidades. Esa que cubre mi existencia y me hace humana, con errores y destrezas.

Conforme más pasa el tiempo, más entiendo que las personas somos en esencia lo mejor, sólo por ser únicas e irrepetibles. Así que nos equivocamos, metemos nuestras narices. Y qué? Eso es normal, eso sucede. Nacimos para disfrutar, para reír, para aprender, para errar, para hacerlo bien.

Conforme más pasa el tiempo, más acepto y me adapto. Aprendo a estar en cualquier lugar, con diferentes personas y diferentes espacios. Mi casa es ninguna, mi morada es mi corazón.

Conforme más pasa el tiempo, más saludable deseo ser y más salud quiero entregar. Yo no quiero andar por el mundo llevando heridas. Yo quiero ser un libro que expandan y aprendan de el, que dejen abierto o cierren si así lo desean. Pero que les quede alguna lección, algún buen sabor. Igual a mi.

Conforme más pasa el tiempo, más me enamoro y más amo. Más huelo, más siento, más quiero. Y es que yo no quiero perder mi tiempo en orgullos, ni en egos, ni en disturbios, ni en confusiones, ni en peleas. Yo quiero algo simple. Yo amo todo, desde el aire que respiro hasta el suelo que sostiene mis pies y dibuja una sombra que me acompaña.

Conforme más pasa el tiempo, más me amo y me exigo respeto. Comprendo que es la mejor forma de vida, y percibo que es lo que el universo desea. Si alguien me acompaña y yo entiendo que no es digno, me voy; si alguien me ama y entiendo que no puedo amarle de la misma forma, también me voy; si alguien me hiere, le pongo la otra mejilla, aprendo y me voy, pero nunca le lastimo de vuelta.

Conforme más pasa el tiempo, más me olvido de la lógica y le tomo amor a la Intuición. Por qué? Porque la lógica no siempre te dice la verdad, en cambio los ojos de la gente sí. Porque la lógica no siempre te es sincera, en cambio el corazón sí. En fin, hay cosas sencillas que uno sabe y no siempre tienen lógica. Es por eso que he comprendido que la podemos usar, pero nunca ignorar la Intuición. Si intuimos algo, se hace necesario reflexionar y verificar. 

Conforme más pasa el tiempo, más sé decir “me he equivocado”. Porque yo sé que el ego es estúpido y que admitir que caes es valiente. Así que yo podría estarme equivocando ahora y nunca sentirme mal por eso. Sino aprender y trabajar para ser mejor persona.

Conforme más pasa el tiempo, más creo en eso que dicen de las relaciones saludables. Sé que las buenas experiencias se construyen y que el amor suele empezar por una fiel y bonita amistad, que nunca debe romperse. Así que aprendo la importancia de mantener relaciones saludables, y ser amigos, antes que todo lo demás.

Conforme más pasa el tiempo, más me enlazo con esa necesidad de crear un balance en mi vida. No todo es planificación ni todo es libertad. Ambas tienen que existir, pero en correctas medidas. Cuando lo hago, soy más feliz.

Conforme más pasa el tiempo, más tomó insumos para frenar mi sed y mantenerme siempre hidratada para poder dar lo mismo a quienes me rodean. Así que me aseguro de tomar y dar mis dosis de amor, alegría, intensidad, sonrisa, ejercicio, sueños, proyectos, abrazos, caricias, respeto, sentimiento, tolerancia, solidaridad, paz.. Y sobre todo, me lo disfruto.

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Llévame 

 

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Arte: Bogdan Nica

 

Llévame a ver salir el sol
desde todos los portales de la luna.
Llévame al puerto y al malecón
cuando el cielo se nos llene de gaviotas
naufragando las calles oscuras,
cuando le de la vuelta a San Juan
o cuando volemos chichigua en las Dunas.

Llévame,
ahora que ya no puedo
prestarte mi abrigo
ni quitarte la ropa,
ni sudar contigo,
ni perder la calma,
ni decirte las cosas
que nunca te he dicho,
ni mentirte,
ni hablarte,
ni decir que sí
sólo para dejar de discutir.

Llévame ahora,
que ya no puedo entregarte
mis alas,
ni subirme la falda,
ni cogerte con vicio,
ahora que da lo mismo reírse
de todo o llorar por nada,

ahora que ya no lloro, 

que no me haces falta.

Llévame a ver salir el sol,
cuando enrede mis cabellos en tu nuca.
Llévame al puerto de náufragos
y a los muelles que no escuchan tus preguntas,
justamente cuando se desatan
los pañuelos de bruma,
de los que hace algunas horas perdí la suma.

Llévame al vuelo 26,
donde los pasajeros no quieran jamás volver,
y volemos,
aunque sea en el avión equivocado,
o sin el..

Llévame a ver salir el sol desde todos los portales de la luna,
a ese rincón floreciente
que cubre el salitre
de Villa Trina,
y a su gente.

Sí,
Llévame al lugar que desconozco,
donde tu voz sea el viento
que rompa las olas,
y yo la piedra de imán
tomando todas tus pasiones,
sin horas ni demoras.
Llévame al nunca jamás,
que bien podría ser un pacto de despedida:
podrías ponerme en tu fuego,
y volverme cenizas,
ahora que no soy tuya,
ahora que no me abrazas,
ahora que no te amo,
ahora que no te veo.

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Be happy!! 

Después de un tiempo una se da cuenta que mucho de la vida se resume en aprendizajes. Y que al final lo único, quizá más valioso, es eso.  

Estos días han sido buenos, y sobre todo han servido para aprender cosas nuevas. Como el simple significado de disfrutarlos o de reír ante ellos,  y compartirlos con gente especial, como ustedes. 

Yo pienso que la vida es más bonita cuando una la comparte, sobre todo si de asuntos aprendidos se trata. 

Muchos capítulos se cierran. Otros se abren. Culmino estudios, elaboro trabajos finales, río más que antes, me amo más que antes, me transformo; y si antes fui de espíritu libre, ahora soy el triple de eso que fui. 

No sé si saben, o les he contado: Soy periodista. Hace poco estuve pensando en crear un periódico digital, y lo intenté. Busqué personas a las cuales poder asociarme, pensé en un núcleo de trabajo, en mecanismos, estrategias.. Y así. 

Sólo que después, ese asunto tomó otro giro. Se volvió una agencia para brindar servicios de relaciones públicas y publicidad. Ya saben; páginas web, manejo de redes, creación de App, etc. El negocio arrancó y hay buenas personas en el. Sólo le hace falta un empujón, ha estado un poco frenado. 

Bueno, en cuanto al periodismo, he notado que es mi pasión. Sinceramente, no podría estar sin escribir y eso lo saben quienes desde niña me conocen. Y para la buena de Dios, durante este año, he escrito para mucha gente y organizaciones respetadas; de quienes agradezco la oportunidad y confianza. 

Además, he visto que amo la literatura y el cine. Está en mi, y es lo que por ahora, quiero hacer. Deseo contar historias, hacer cortometrajes, narrar poesía, interactuar con la naturaleza, escribir hasta de las aceras; compartirlo y guardarlo a futuro, para nuestros hijos, para las futuras generaciones. 

Me encanta la idea de sentir que puedo conectar con lo que me rodea, y sobre todo conmigo. Me encanta poder respirar y percibir que aprendo algo nuevo siempre, y entonces después compartirlo. Me gusta amar sin medida, eso de si me aman de vuelta no me importa. Me gusta sentir que no tengo lugar, que puedo viajar, ser diferente, vivir siendo yo, sin prisas, con ritmo. Me gusta todo eso porque lo entiendo como felicidad y plenitud. De hecho, es espiritualidad. La verdadera religión. Se trata de ser uno mismo, de actuar libremente. 

Ahora quiero poner voz a lo que escribo, y video. Estamos trabajando para eso, sólo que no quisiera adelantarme hasta que podamos ver los resultados. Quisiera que sepan, pero cuando los vean. No sé porqué soy tanto de sentir, pero es que yo creo que para ser arte no hay pensar. Sólo hace falta sentir. Igual que para amar. 

Bueno, si les hablo de amor, terminaré haciendo poesía. Es que uno ama tantos detalles, y cuando yo hablo de amor no siempre me refiero al sentimiento físico o sexual que puede uno sentir por alguien más; me refiero a eso que amamos hacer, a las pequeñas o grandes experiencias que nos provocan una sonrisa, al acto genuino de amanecer vivo y hablando, al abrazo que podemos obsequiar, al amargado que ríe después de nuestro saludo, a las vidas que podemos transformar, a las personas a las que podemos llegar, a las verdades que podemos pronunciar. Yo creo que eso es amor, y es lo que nos hace vivir. 

Nos diré algo:

“Si queremos ser felices y reír, aprendamos a concentrarnos en lo realmente importante y no nos creamos pertenecedores de los espacios ni de las personas que los rodean.

Empecemos por reconocernos sensibles, autónomos, dignos y responsables. Nunca pensemos que equivocarnos es error, que errar sea placentero, más si de aprender se trata. 

Seamos buenos alumnos, nunca pensemos que hemos finalizado. Dejemos de preguntarnos cuánto nos aman o cuánto nos devolverán de vuelta si hacemos esto o aquello, y comencemos a cuestionarnos sobre cuánto hemos amado nosotros y cuánto entregramos. 

Dejemos de preocuparnos por el qué dirán, y empecemos a reconocer que mientras el corazón baile en la bachata de la limpia consciencia ni la justicia de los hombres podrá ensuciarlo.

Volemos, seamos y dejemos ser. No nos compliquemos, no lloremos, no peleemos, no construyamos corajes. 

Vamos a crear puentes y construir castillos de felicidad, llenos de energía positiva, paz y hermandad. Vivir es simple, más de lo que solemos imaginar. Ser felices también.”

Me despido, hasta el próximo vuelo. Gracias por leer! Gracias a quienes me han escrito a mi correo y por aquí. Be happy!!  

Se les quiere.

Besos y abrazos voladores de estrella fugaz y avioneta rotatoria.

Carmen

Experiencias, Memorias, Pensamientos

El transcurrir

Las personas maduramos mucho más mientras los años nos pasan, o mejor dicho, mientras sumamos experiencias propias o cercanas a nosotros.

Conforme eso sucede, entendemos un poco más la vida; y los asuntos que antes podrían parecernos importantes o preocupantes son naturalmente movidos a un segundo plano.

Mi abuela dice que antes le preocupaba más la muerte, el futuro, las personas que podrían herirla, la gota rozando el suelo, el silencio en los terceros, el qué dirán vuelto chisme de barrio, o la despedida de un gran amor.

En cambio, hoy el panorama ha cambiando. Y todo eso ha pasado a ser lo menos importante, para resumirse en un “soy feliz” o en un “realizo algo provechoso con mi vida”, “amo y me aman, pero lo mejor es que amo”, “puedo respirar y lo más interesante es que puedo vivir como si fuera mi último día, pero bien”, “mi casa está vuelta nietos, y mis pies, aunque con cierto dolor, son capaces de dar testimonio de sus tantos andares”, “he reído, he llorado, he sentido, he sido feliz, he sido triste, he empatizado, he muerto y he vuelto”.

El mundo se transforma, y no por sus tantos cambios geológicos o medioambientales, sino por la mentalidad con la que personas que lo habitamos sobrevivimos en el. He visto gente de mi edad, menores o mayores, pelear por tonterías. De hecho, quizá yo fui una de ellas. Sin embargo, cada vez una entiende más eso, que son ridiculeces.

Ayer empapé mis pies en la arena, y sentí que estaba frente al mejor día. Hoy en medio del trabajo, los compromisos y el tapón de la ciudad, me dije lo mismo. Suelo pensar, internamente que las maravillas de la vida están presentes en lo más sencillo de cada crepúsculo. 

Así que vuelvo y repito; somos como el vino que mientras más momentos vemos ocurrir, más listo y delicioso nos encontraremos a la hora de ser probados. Quizá estaremos más dispuestos a aprender, a expandir nuestras alas, a poseer menos, a amar más, a reír por montones, a bromear frente a lo complicado, a brindarlo a más personas, a abrirnos, explorarnos y dejarnos explorar; O Talvez, podamos hacerlo desde ahora. Lo cual podría sumarnos más tiempo, o más años equivalente a “felicidad” 

Experiencias, Memorias, Pensamientos

Enamorémonos 

La vida es hermosa, así tal cual su esencia. Vamos a disfrutar cada instante de ella.

La existencia es corta. De hecho, no sabemos por cuanto tiempo viviremos. Por tanto, lo único por lo que tenemos que luchar es por vivir dignamente, haciendo de cada instante con vida un mar de buenas expericiencias.

No la compliquemos. No gastemos tiempo innecesario, tratando de entender lo difícil o lo no claro. Aplacemos; guardemos silencio, dejémonos morir, y volvamos a la vida más luego.

No cargemos los costales que nuestro peso no soporta, ni intentemos colocar lo no es compatible con nuestras alas. Para amar no hace falta maltratar nuestras plumas ni las de otra hermosa ave. Entonces, vamos a querer en saludable medida, y cuando nazca. De lo contrario, aguantemos todas las vidas que hagan falta, como solteros.

Andemos campos diferentes. Conozcamos la vida de mucha gente. Aprovechemos nuestras manos para hacer lo mejor que podamos. Vamos a abrazar nuestros sueños, anhelos, aprendizajes; y luego, vamos a compartirlos con más personas.

Volvamos a ser niños. De esos que corren, sueñan, no temen, experimentan, ríen y conservan cierta inocencia, un tanto difícil de encontrar en el mundo de hoy día; pero no imposible.

Alimentemonos bien. Llevemos una dieta adecuada, tanto en vegetales y carbohidratos, como en amor. Busquemos todo lo que pueda nutrir nuestra alma y tratemos de alimentar de buena forma a otras, sin llegar a causarles alguna herida incurable. 

Aprendamos a disfrutar de lo sencillo. Se hace imperante enamorarnos de la caminata alrededor del mar, de una hermosa puesta de sol, de un delicioso plato, un libro, las huellas de los pies en la arena, el atardecer, el amanecer… Enamorémonos de todo lo que pueda ser llamado “vida”, y hagámoslo hoy porque mañana no sabemos.