Autoestima, Experiencias, Pensamientos

Economía de caricias 

Los seres humanos para desarrollarnos necesitamos alimento, oxígeno y agua. Pero sobretodo, necesitamos caricias, amor. Yo creo en la economía de caricias, como las definidas por Claude Stainer. Y es que los seres humanos necesitamos recibir caricias externas para desarrollarnos. Y cuando hablo de una caricia no me refiero exclusivamente al contacto físico de piel a piel. Hablo de una mirada, un gesto amable, un mensaje, una mano en el hombro, un tú puedes!, un estoy contigo!, una crítica constructiva, una mano amiga. Los humanos necesitamos tanto de ese reconocimiento que cuando no lo encontramos, lo entregamos esperando sentirnos mejor a través de la felicidad del otro o Tristemente buscamos llamar la atención aunque sea de mala forma. Una caricia no es más que un te doy alas, te invito a volar conmigo, soy feliz a medida en que tú eres feliz, acepto tus diferencias de las mías, nunca te comparo conmigo ni con otras experiencias, lo que te hace diferente de mi es lo que me hace más fuerte, creo en ti como en mi misma. De eso se trata. Yo creo que el mejor y saludable egoísmo es aquel que busca que los demás estén muy bien para así estar un poco mejor. Además, una caricia es una cooperación. La cooperación nace de la confianza y del compromiso, de ahí emana la calidad. La confianza es binaria, confías o no confías. Si quieres estar en paz con un ser humano, debes acariciarlo, tratandolo como lo que es y sigue siendo. Pero sobretodo, como lo que puede ser, porque trabajas codo a codo con él, porque le cooperas, confías, abrazas, aprecias, no compites con sus capacidades ni las pones en duda, porque es tan bueno como tú, porque es digno y valioso. Eso para mi es caricia, la real forma de amor.

Basado en el vídeo de A. Rovira