Experiencias, Memorias, Pensamientos

La gran semilla

Recuerdo que hubo un tiempo difícil en la familia. Momentos en los que, siendo una niña, no entendía la razón de ciertas tormentas que nos golpeaban, así como un Tsunami puede hacerlo con todo un pueblo. Ocasiones en las que muchas veces llegué a preguntarme, qué seria de nosotros y porqué yo tenia que ver tanto.

Recuerdo que en una ocasión se lo pregunté a papá. Hablamos, como siempre lo hemos hecho, muy de cerca.

Algo así me dijo él:

¨Ves esta pequeña semilla de lechoza? Quizá si ella pudiese verse a si misma y compararse con nosotros, se vería muy pequeña, diminuta e incapaz de generar vida, de vivir. Es muy probable que si eso sucediese, no pudiéramos disfrutar su rico fruto. Sin embargo, no lo hace. Ella se deja llevar, no se resiste a su proceso natural, a sus cambios. Se deja mojar, cae en la tierra, y a pesar de ser, en principio, tan pequeña, ella germina, da frutos, beneficios, e incontables bienes a la naturaleza. Es como si supiese que lo maravilloso de la vida es fluir, y que vivimos diferentes etapas, y que no es importante cómo o dónde estamos ahora, sino cómo somos capaces de visualizarnos después, y qué tanto podemos contribuir a que nuestros sueños den fruto, pero en su tiempo, sin sentirnos pequeños.¨

semilla
Fotografía: Anónimo

Yo tenia 9 años, y no hice más que sonreír. Mientras él concluyó, diciendo:

¨Es muy posible que estés aún muy niña para entenderlo. Como dice Carmen (Se refiere a mi mamá), a veces me adelantó para hacerte saber las cosas. Pero, yo creo que cuanto más pronto lo entiendas, mejor ser humano serás.

Así como la semilla, debemos actuar. A veces nos hace falta fluir, dejar de preguntar. A veces no sabemos y no dejamos, que lo grande que esta por venir actúe. Nos enfocamos en lo malo que nos pasa, sin ser capaces de mirar la grandeza que podemos crear en medio de esa pequeñez visible y capaz de confundir lo grande que hay dentro de nosotros. Eso hay que evitarlo, hay que imitar a la semilla, a esa diminuta, pero capaz de hacer tanto, de volverse un gran árbol plantando en buena tierra, dejando huella, nutriendo, haciendo bien.

Eso somos nosotros. Una pequeña semilla, diminuta, que en principio necesita de alguien más para vivir. Pero que después, puede convertirse en un gran tronco capaz de sostener todo, con el simple hecho de permitir que la naturaleza actué. Porque en el fondo, ella sabe que lo que le sucede hoy es parte de algo grande que viene mañana(Aunque no sea capaz de entenderlo). Y siempre creerá eso. Y crecerá en su esencia, en su naturaleza cambiante y transformadora.¨

Algo así recuerdo me dijo, aunque en su lenguaje coloquial y a veces su í (Aunque poca), característica cibaeña. Agregando que en aquel entonces, se recuperaba de un accidente, que pudo haber sido letal.

Se te quiere Ramón,
Besos papi!

Anuncios

6 comentarios en “La gran semilla”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s