Experiencias, Pensamientos

Amar sin temer a errar

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Fotografía: Anónimo

Hola Hermosos!
En estos días algo que ha pasado mucho por mi cabeza es el tema de las parejas que por alguna razón u otra, se ven en el destino de separarse, y lo que sucede después. Quiero compartirlo con ustedes, porque siento que podemos ayudarnos unos con otros, y porque pienso que intercambiar experiencias es de gran crecimiento.

Puede que mis pensamientos se vean inspirados en mi propia experiencia. Ya que anteriormente me he visto en tal situación. Agregando que, actualmente mis padres se están divorciando. No les niego que todo eso en cierto punto me toca, pero no a tal grado de verme afectada.

Les cuento que a pesar de todos los problemas que desde hace un tiempo atrás se han dado entre mis padres, me cuesta verles así, y me resulta difícil de creer.

Ellos cuentan con una hermosa historia de amor, de esas que son difíciles de ver hoy día. Tuvieron un buen noviazgo, uno de los mejores. Tan bueno fue que decidieron casarse por la ley y por la iglesia, disque porque no tenían dudas de que aquello podría funcionar.

También vivieron buenos años. Por ejemplo, durante mi niñez nunca les vi tener problemas o pelearse. Estos vinieron después, cuando yo tenía unos 10 u 11 años. Las problemáticas fueron aumentando y poniéndoles a prueba conforme llegaban mis hermanas, los problemas económicos y otras situaciones a las que mis padres como pareja no se habían expuesto anteriormente, y venían ya causando el deterioro del cual fueron víctimas y actores principales, y el cual les lleva hoy al colapso.

Durante mi adolescencia me tocó vivir de cerca sus problemas, las idas de casa, la falta de empatía entre ambos, el egoísmo con el cual se manejaban ciertos intereses y también, el amor que se tenían, solo que un amor diferente en aquellos momentos, afectado por los daños y carente de libertad por parte de uno de ellos (que por respeto no voy a mencionar), y yo me comporté como una mediadora de conflictos. Lo cual agradezco, porque me ayudó como nadie podría imaginar.

Ayer, alguien, mientras le contaba, me preguntó: Qué aprendiste de aquello?

-Yo no diría qué aprendí. Diría qué sigo aprendiendo de las relaciones, del amor y del futuro: Primero, aprendí que no es tanto qué tan bien te llevas con tu novio/a, sino frente a qué tantas problemáticas se han visto y han sido capaces de resolver y salir ilesos de las mismas. Segundo, nunca se sabe el futuro, puedes amar y comprender mucho a alguien hoy, y puede ser que mañana no suceda igual. Por eso es imperante darle importancia únicamente al hoy. Tercero, bueno ese lo pondré aparte, es el más grande aprendizaje…

Tercero, aprendí y sigo aprendiendo, que el amor es carente de egoísmo. Hay diferentes tipos de amores, pero el real, puro y sincero, es el desinteresado. Algo que me tocó mucho en el pasado, en lo relacionado a mis padres, fue su forma de romper. Era como si se amaran y a la vez se odiaran.

Y esto llegaba a tal punto que yo y especialmente mis hermanas, nos veíamos afectadas, ya que aun viviendo en lugares diferentes, se hacían competencia y lanzaban (indirectamente) dardos dándose donde más les dolía, que es lo que lamentablemente sucede con muchas parejas. Y yo no podía entenderlo, no entendía esa forma de amar y no la aceptaba.

Yo deseaba que aquello terminase. Yo temía que mis relaciones fuesen así. Temía vivir un cuento de adas, como ellos, y luego terminar así. Temía herir a quién yo pudiese amar a futuro. Así que me imagine, y propuse no hacerlo.

Me propuse enamorarme, solo enfocarme en el hoy, dejarlo a libertad y entregarme de la manera más desinteresada cuando aquello sucediese, amar sin apegos, entendiendo que no era mío, y que si terminase no le iba a atacar (Ni de manera indirecta), no le iba a herir en lo posible, ni tampoco me aprovecharía de las confesiones, sentimientos, debilidades u otros asuntos valioso que hiciese saber ante mí en nuestros buenos momentos para usarlas cuando aquello terminase o cuando las cosas no estaban bien.

Me propuse eso, y lo volví un hábito de vida. Aprendí y continuo aprendiendo, que el amor es libertad, que no es un objeto, que no es nadie, que es un regalo desprendido de un alma a otra alma, que no tiene que ser devuelto, que nadie tiene obligación de amarnos, respetarnos o tratarnos bien, y que la acción de nosotros tratar mal a alguien no se ve justificada con el ojo por ojo y diente por diente. Y que en cualquier circunstancia y por el tiempo que sea, quien haya sido amado y sobre todo quien haya podido amar así, debe de sentirse el más afortunado ser de este mundo.

Despido este post, invitándoles a abrazarse intensamente. A amar a quienes les nazca y como les nazca. A no tener miedo de expresar algún sentimiento, de no ser correspondidos o de errar en una elección.
Besos!!

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11 comentarios en “Amar sin temer a errar”

      1. 🙂 No estoy en México. Estoy en República Dominicana, pero a pesar de eso, es posible sentirnos cerca por este medio. Besos 😘

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      2. Entonces eres una hermana caribeña, que bien. Me confundí con lo de las vibras porque lo usan mucho los mexicanos. Vivo en Tejas rodeada de amigos mexicanos y por eso pensé que eras de allá. Pero eres de las islas al igual que yo. Qué bien. Soy de Puerto Rico, aunque ya no vivo en mi terruñito. Entonces querida Carmen, tu hueles a mar, a salitre y a Caribe. Un abrazo.

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