Experiencias, Pensamientos, Realidades

CRECER

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Fotografía: Andy Posas

Empecé a CRECER, cuando entendí que sin importar dónde o en qué circunstancia me encontrase, yo estaba en el momento preciso y el lugar correcto. Comprendí que lo único con lo que contaba, era con mi presente. Desde ese instante no desee ni quise más que eso, sino que comencé a ver que todo acontecimiento contribuye a mi crecimiento emocional, físico y mental.

Empecé a CRECER, cuando deje de forzar, solo para conseguir aquello que se desea. Y a cambio de eso, inicie el camino de la aceptación y la simplicidad. Ahí deje de esperar a aquello que no llegaba, y lo deje fluir, sabiendo que en el momento adecuado llegaría o se despediría, aprendiendo así a dar la bienvenida y a decir adiós.

Empecé a CRECER, cuando deje atrás el orgullo, y desistí de esas ideas de creerme inmune. Cuando empecé a llorar, reír, sentir y expresarlo, sin miedo a ser juzgada o a errar en mis razonamientos.

Empecé a CRECER, cuando entablé una conversación conmigo. Cuando fui capaz de auto-evaluarme, demandarme cariño, consideración y respeto. Y al mismo tiempo, fui capaz de poner limites, aun cuando estos eran una costumbre y casi imposible de romper.

Empecé a CRECER, cuando saqué de mi vida todo aquello que no fuese positivo: Pensamientos, personas, ambientes, situaciones.

Empecé a CRECER, cuando deje los apegos e inicie un camino más libre, cuando abandoné los mega-planes y deje salir los vuelos a mi propio ritmo.

Empecé a CRECER, cuando aprendí el valor de la empatía hacia conmigo y los demás. Cuando me observé desde arriba como un ente social, que no podría contar con vida sin la vida de alguien más.

Empecé a CRECER, cuando entendí los iguales derechos y deberes. Cuando pude ser tolerante y ver a mucha gente con diferentes creencias, costumbres, orientación sexual o pensamientos, y darles la mano, compartir con ellos, sin bullying, sin tabúes o sin ideas locas de decirles cómo ser.

Empecé a CRECER, cuando logré ver más allá de la religión, de esa sotana o de esos grandes movimientos que con la biblia en mano te dicen su sustantivo, sabiendo que mucho más que eso: Es actuar consciente y con humanidad.

Empecé a CRECER, cuando pude entender y aceptar que nadie tiene obligación de amarme, respetarme, aceptarme, entenderme o tratarme bien. El amor es unos de los mayores regalos, igual todo lo demás.

Empecé a CRECER, cuando comprendí que soy humana, y que serlo puede provocar el origen de miles de primaveras, otoños e inviernos, que embarga en diferentes situaciones mi corazón. Cuando entendí que puedo reír, llorar, atormentarme, decepcionarme, amar o equivocarme, supe que decirlo es salud y supe también que es amor por las propias verdades.
-Carmen

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1 comentario en “CRECER”

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