Poemas, Poesía, Realidades

El sabor de no quererte

anorexia
Fotografía de Benjamín Watson

Aquí estas, otra vez.
Presa del espejo,
Víctima del silencio,
Junto a tus miles de miedos,
Que te callan y mienten,
Para no morir vacía, pálida y fría,
Sin dosis de amor por ti.

Te escondes,
te miras y no eres capaz de reconocerte,
tu alma se resguarda en medio de corazas,
Y ni tú misma puedes sostenerte.
Crees que es mejor así, pero no es lo es,
Porque aunque hay mucho,
tu corazón baila solo,
en medio de trizas
y comentarios de tanta gente.

Hay veces en las que te ahogas
y profundizas la situación,
Hay recuerdos que ya no existen,
Que se perdieron en tu interior,
Y observas tu reflejo,
así de roto,
Y vuelves a golpearlo de nuevo,
Como si no supieras que es tuyo,
O como si no dolería darle alas al orgullo.

Al baño has vuelto,
Más de tres veces en lo que va de esta mañana,
La inseguridad reina tu cuerpo
Y has apagado las luces junto a tu cama,
Para no tener que verte envuelta
en dudas ni en promesas falsas,
De que serás la princesa del cuento de adas.

Te cuesta diferenciar lo ficticio de lo real,
Pero nadie es perfecto.
Vuelvo y te lo repito, hasta el final.

Angustia y soledad nunca han sido buenas compañeras,
A veces hace falta devorar las penas,
Subirlas en un auto y mandarlas lejos de tierra,
Escribir una carta diciendo que estamos enfermas,
Que nos faltan fuerzas,
Que la ansiedad nos consume,
Que estamos débiles
Y a falta de alguien que nos cure.

Hay que alejarse de la sociedad,
De esos que solo piensan
que nos enfermamos exclusivamente del cuerpo,
Y que está mal admitir que llevamos la enfermedad dentro,
Cerca de nuestra cabeza
Más allá de nuestra piel y arterias,
y junto al ventrículo izquierdo de nuestro corazón.

Se vale estar rotos,
Nadie es inmune,
El esguince del alma,
también se vuelve fractura,
Y los días en los que no sale el sol
Y llueve dentro de casa,
Son los mismos tiempos en los que hora a hora,
muere la esperanza
Y se resienten los labios al notar
el amargo sabor de no quererte.

Pero sabes niña,
Tú eres la única que tiene el poder
de mirar las estrellas,
y girar la luna a tu favor,
siendo quien quieres ser.

La única capaz de destruir
Sus volcanes,
poniendo fin a sus aguaceros,
escuchándose,
abrazándose sus sueños,
escudriñándose sus recelos
aprendiendo a quererse,
despacito y sin desasosiego.

No tontees con la muerte,
No confundas belleza con lo apañado,
No sentencies tu realidad,
Ni ates tu felicidad a lo sintético,
No pienses que estás sola,
No ensucies tus dientes
con el sabor amargo de no quererte.

-Carmen Guzmán

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